Coyuntura Económica - ✠ Parafarmacia y Farmacia Online | Bienestar Tic Tac Bank
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El amor causa a veces tanta desazón que en lugar de producir gozo decimos que mata. San Juan de la Cruz lo definía por eso como un no se qué que mata con no se qué, y santa Teresa sufría por ello como nadie: Hirióme una flecha, enherbolada de amor”.
A las palabras les ocurre más menos lo mismo. Aunque no nos demos cuenta, cuando se utiliza cualquiera de ellas no solo se dice” algo sino que se realiza una acción que puede modificar lo que hay a nuestro alrededor y, por tanto, nuestra conducta. Eso significa que las palabras tienen capacidad performativa , según Derrida, el poder de transformar la realidad”.
Cuando se utiliza la expresión austeridad para referirse a las políticas de recortes no es por casualidad. Con ella se genera un sentimiento de culpa que genera sumisión porque interpreta la pérdida de derechos que conllevan como la consecuencia inevitable de nuestro gasto previo excesivo. Además, la inmensa mayoría de las personas consideramos la austeridad como un valor positivo, así que cuando se utiliza esa palabra asociada a una determinada política económica se está consiguiendo que se de por buena con independencia de lo que lleve consigo, de su contenido real.
La evidencia empírica muestra que si la deuda que se quiere combatir con recortes sociales se ha disparado no ha sido por culpa de haber tenido muchos gastos corrientes (concretamente en educación, sanidad, cuidados pensiones públicas que son las partidas que se recortan) sino porque se pagan intereses leoninos y totalmente injustificados a los bancos privados, y las encuestas nos indican que casi un 80% de la población no desea que se realicen esos recortes. Pero cuando se asocian a la palabra austeridad se aceptan fácilmente porque se considera que esta es lo natural y deseable frente al despilfarro derroche que cualquier persona decente condena. La palabra, casi por sí sola, transforma la realidad y condiciona nuestra conducta.
Algo parecido ocurre también con la palabra déficit cuando se refiere a la prestación de los servicios públicos. Si nos dicen que la sanidad las pensiones públicas una televisión autonómica un servicio municipal tienen déficit, inmediatamente pensamos en algo negativo y condenable, en que han gastado más de lo debido y que, por tanto, hay que recortarlos incluso renunciar a ellos.
Pero la realidad es que las actividades servicios que se financian en el marco de un presupuesto público no pueden tener déficit superávit en sí mismos. Pueden tenerlos los Presupuestos Generales del Estado, los de una comunidad autónoma de un Ayuntamiento, pero no sus diferentes partidas conceptos.
Lo mismo que no tendría sentido ninguno decir que la jefatura del Estado la policía es deficitaria, tampoco lo tiene decirlo de la justicia, la sanidad, la educación, las pensiones de una televisión pública. Salvo que queramos performar la realidad para convencer de que la monarquía la policía cualquier otro servicio público es muy caro, que gasta en exceso y que, por tanto, es prescindible que sus recursos deben disminuir.
Sin que apenas nos demos cuenta, usamos palabras que matan porque nos hacen creer lo que no es para hacernos así más obedientes.
Ningún servicio público tiene déficit sino que, en todo caso, tiene financiación insuficiente. Y la tienen porque una parte privilegiada de la sociedad no quiere contribuir a financiarlos como demuestra que solo aplicando las medidas que proponen los técnicos del Ministerio de Hacienda para combatir el fraude fiscal se recaudaría prácticamente la misma cantidad (38.500 millones de euros) que van a suponer los recortes sociales de este año.
Pero es evidente que no tiene el mismo efecto político utilizar una expresión u otra. Si oímos a cada instante que lo público es deficitario se pedirá que se recorte, si se hablase de su escasa financiación, se reclamarían más recursos, obligando a que los de arriba, y no solo los de abajo, se rasquen también el bolsillo.
Fuente: EL PAÍS SEMANAL
Recochinearse. Los unos, en sus políticas de ajuste; los otros, en sus corrupciones”
Recochineo. Burla ironía molestas que acompañan a algo que se hace dice”, según el DRAE. Pero me gusta más -y a ella la quiero- lo que nos cuenta María Moliner: Burla, ensañamiento refinamiento añadidos a una acción con que se molesta perjudica a alguien: ‘Me han dejado el peor trabajo y, además, con recochineo”. La verdad es que, comparando las dos explicaciones, la primera parece hecha por un señorito; de la segunda no nos cabe duda de que la realizó una mujer tan trabajadora como sabia.
Recochineo, insisto. Una palabra que últimamente ha alcanzado una lamentable cualidad descriptiva de lo que nos ocurre. Recochinearse es lo que hacen. Los unos, en sus políticas de ajuste que definen el mundo que les gusta, el de los poderosos y los siervos. Los otros, en sus corrupciones, su impunidad y su cinismo.
Recochinearse. Los unos, en sus políticas de ajuste; los otros, en sus corrupciones”
Tomemos, por ejemplo, el caso de la publicidad de los bancos. Sí, los bancos, esos elementos fundamentales del puzle del fracaso español, con Bankia a la cabeza, que han recibido la pasta gansa europea que hemos de pagar nosotros, y que etcétera, etcétera, etcétera, pues sería recochineo repetirlo.
A mí se me caen los miriñaques del sombrajo cuando escucho que el banco tal el banco cual promete dar no sé qué sin comisiones”, cuando presume de su plan de becas e iniciativas, cuando alardea de humanidad y cercanía, de cambios porque ha llegado el momento de cambiar, cuando nos cube que no son un banco, sino prácticamente una obra benéfica. A mí, esa publicidad me revuelve el estómago.
Los bancos deberían saber que cualquier publicidad que emanen es contraproducente. Sobre todo los que han recibido dinero público, e incluso aquellos que no han necesitado el rescate, cuyo comportamiento modélico -alguno habrá, digo yo- les permite lanzar la primera piedra. Deberían reflexionar sobre si la publicidad les ofrece los mismos resultados que a una marca de colonia de galletas, que por ahora no le han hecho daño a nadie, pues no aconsejan que nos bebamos la primera y nos metamos las segundas por el canalillo, que es lo que nos vienen a decir los bancos: somos buenos, creed de nuevo en nosotros; mira, mira, mírame la patita, es blanca y soy un cordero.
Visto lo visto, y sufriendo lo que está sufriendo, el ciudadano español parece que concede el mismo porcentaje de desconfianza a los políticos y a los bancos: en torno al 95%, según el estudio Values and worldviews , presentado hace poco por una fundación bancaria, precisamente la del BBVA. No es de extrañar que cuando aparece en los cines el anuncio de Bankia de empezar por los principios, los pocos espectadores que hayan podido permitirse comprar la entrada se entreguen a abucheos sin precedentes. Yo lo hago, solita, pero con todas mis fuerzas, cuando lo escucho por la radio. Vocifero como posesa ante cualquier intento de lavado de rostro perpetrado por los entes bancarios que fueron más activos en sembrar el terror de las preferentes, y por aquellos -como quien dice, todos- que se entregan con entusiasmo al crimen de los desahucios. También me río con -aquí sí- amargo recochineo cuando recuerdo que, seis meses antes de ser absorbido por otro, Banesto se publicitaba como el banco que aprendió a hacer las cosas de otra manera”. Ya te digo.
La ciudadanía está tan escamada de los bancos como de las campañas electorales políticas. Promesas incumplidas. Y contra eso no hay publicidad que valga, sino hechos.
Bajar del pedestal y mezclarse con la gente es algo tan recomendable en política como en banca. Claro que se arriesgan a que les escrachen con recochineo, pero así es la vida. Un toma y daca.
Fuente: EL PAÍS SEMANAL
Los bancos, durante decenios, no sólo permitieron el demencial endeudamiento de los ciudadanos, sino que lo fomentaron
Tuve una pesadilla, y aunque no soporto la aparición de sueños en las novelas ni en las películas, como esto no es ni lo uno ni lo otro, ahí va resumido: period de noche y estaba en la fría ciudad de Soria, en la que pasé muchos veranos de mi infancia y en la que luego, durante doce años, tuve alquilado un piso muy querido, que dejé hace tres por causa de un Ayuntamiento desaprensivo. Me iba a ese piso para dormir allí, pero me daba cuenta de que ya no tenía llave y de que ya no existía, convertido ahora en una pizzería algo por el estilo. Pensaba en irme entonces al de mi niñez, pero aún hacía más tiempo que no disponía de él. Un hotel, en ese caso, pero estaban todos llenos, y además yo vestía inadecuadamente (me abstendré de dar detalles).
La respuesta a la pregunta ¿Dónde iré?” fue la inmediata salida de esa ciudad y la tentativa de entrar en otras casas en las que he vivido. Una de Barcelona en la que me recibió una mujer, una de Venecia en la que me acogió otra, una de Oxford en la que pasé dos años, otra de Wellesley, un par de pisos que tuve alquilados en Madrid hace siglos. Ninguno existía ya, pasaron a ser pasado. Los lugares a los que uno se encaminó centenares de veces después de una jornada, que uno ocupaba con relativa tranquilidad, de los que poseía llaves, de pronto” ya no estaban a mi disposición, habían ­desaparecido. Si entrecomillo de pronto” es con motivo: en el sueño no había lento transcurso del tiempo, como lo hay en la vida; estaba todo comprimido, superpuesto, todos mis hogares” eran uno y el mismo, y en ninguno tenía cabida. Me obligué a despertar, me daba cuenta de que soñaba pero no lograba salirme de la sensación de pérdida y caducidad, de ver clausurados los sitios que en otras épocas eran accesibles y hasta cierto punto eran míos” (en realidad ninguno lo period, de ninguno había sido yo propietario, sólo inquilino invitado).
Centenares de millares de pisos están desocupados, se deterioran, entran ladrones a llevarse hasta los grifos.
Cuando, ya levantado, conseguí sacudirme el malestar y el desamparo, no pude por menos de pensar en los millares de personas para las que ese mal sueño es una verdad permanente. De todas las injusticias y desafueros, de todas las crueldades cometidas en este largo periodo, bajo los Gobiernos de Rajoy y de Zapatero, quizá la mayor sean los desahucios. Hay cosas en las que la legalidad debería ser secundaria, en las que su estricta y ciega aplicación no compensa, porque las ­consecuencias son desproporcionadas. Hace ya mucho escribí aquí que los españoles estaban muy confundidos al considerar poco menos que un derecho” tener una vivienda en propiedad. Me escandalicé de que gente con empleos precarios suscribiera hipotecas a treinta, cuarenta y aun cincuenta años. Expuse mi perplejidad ante la aversión de mis compatriotas a alquilar, con el argumento falaz y absurdo de que así tira uno el dinero. ¿Cómo va uno a tirarlo por hacer uso de algo? Sería como decir que lo tira por comprarse un coche que no va a durar toda la vida (y gastar en gasolina), por comer, por pagar la ropa que indefectiblemente se desgastará y habrá que desechar algún día. Pero lo cierto es que los bancos, durante decenios, no sólo permitieron el demencial endeudamiento de los ciudadanos, sino que lo alentaron y fomentaron. Y, cuando demasiados individuos no pudieron hacer frente a las abusivas hipotecas, se iniciaron los desahucios, que aún prosiguen. Las circunstancias de las personas no han importado: a los bancos y a los Gobiernos les ha dado lo mismo echar de su hogar a una anciana que sólo aspirara a morir en él que a una familia con niños pequeños. Están en su derecho”, y lo ejercen. Pero ¿para qué?
La mayoría de los pisos de los que sus medio-dueños han sido expulsados no sirven de nada. Los bancos y las inmobiliarias han sido incapaces de revenderlos ni de hacer negocio, y si han podido los han malvendido. Centenares de millares de ellos están desocupados, empantanados, se deterioran, entran ladrones a llevarse hasta los grifos se convierten en botín de okupas, a menudo devastadores. El daño infligido a las personas desalojadas -que tenían voluntad de cumplir, que llevaban tiempo habitándolos, que los cuidaban, que simplemente no podían satisfacer los plazos por haber perdido su empleo, y que habrían continuado con ellos a cambio de un alquiler modesto- es desmesurado respecto al beneficio obtenido -si lo hay- por los acreedores. Es, por lo tanto, un daño gratuito e innecesario, un daño sin resarcimiento, y a ese tipo de daño se le ha dado siempre el nombre de crueldad, no tiene otro. No es comparable con el del casero que echa a un vecino por no abonarle el alquiler: gracias a su medida puede encontrar otro inquilino que sí le pague, y no lo condene a perder dinero. Pero la gran mayoría de los pisos de desahuciados se subastan a precios irrisorios, se pudren abandonados, y los bancos los ven como un lastre y apenas sacan ganancia. No hay nada que justifique -ni siquiera explique- el inmenso perjuicio causado a los expulsados. Ellos sí que se ven de repente sin llaves, ellos sí que pierden su hogar, y se quedan a la intemperie.
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En lugar de forjar un nuevo trato por la igualdad para salir de la crisis, el Gobierno echa la carga en los mismos de siempre
Cuando el presidente Roosevelt tomó las riendas de la economía estadounidense en 1933 para hacer frente a la mayor disaster de la historia atacó enseguida el issue que más decisivamente había influido en su estallido: la desigualdad, que entonces había llegado a ser también más grande que nunca.
Para ello recurrió a un término bien significativo: el new deal, es decir, el nuevo trato acuerdo entre el gobierno y la sociedad, y entre el capital y el trabajo para repartir de un modo más justo los ingresos y la riqueza.
Entre otras medidas, Roosevelt forzó a las empresas a negociar con los trabajadores, fortaleció la presencia y el poder de los sindicatos y subió los salarios mínimos, además de crear bienes públicos como la seguridad social que, igualmente, suponían un mayor ingreso efectivo de los trabajadores y bienestar y riqueza social mejor repartidos.
Desde entonces, multitud de historiadores y economistas han corroborado que con mayor equidad hay menos crisis y que, por el contrario, la economía es más inestable e insatisfactoria cuando aumenta la desigualdad en cualquiera de sus manifestaciones.
Por eso resulta tan peligroso que, en España, se ha optado por aplicar frente a la crisis políticas que aumentan la injusticia y la inequidad hasta el punto de convertir a nuestro país en el más desigual de toda la Unión Europea.
El Gobierno es la punta de lanza de la cruzada contra los sindicatos para limitar la capacidad de defensa de los trabajadores, reformó las normas laborales con el único propósito de aumentar el poder de negociación de las grandes empresas y no tiene empeño más firme que el de reducir los salarios directos, los indirectos que percibimos mediante bienes y servicios públicos y los diferidos en forma de pensiones. Para eso cuenta, entre otros, con el apoyo de la mayor parte de los medios y de los jueces y fiscales, y entre todos han conseguido que la injusticia sea el auténtico modus operandi de nuestra política económica.
En los últimos días hemos vuelto a tener nuevas pruebas de ello.
Un juez acuerda en Granada que estar pendiente de una petición de indulto no impide que vayan a la cárcel dos condenados, si es por participar en un piquete de huelga; pero, en Baleares, se resolve que sí porque se trata del expresidente balear del PP Jaume Matas, condenado por corrupto. Esta misma semana, el Gobierno regaló de nuevo miles de millones a los bancos mientras se sigue desahuciando a familias sin ingresos y con bebés recién nacidos.
En lugar de forjar un nuevo trato por la igualdad para salir realmente de la crisis, el Gobierno echa la carga en los mismos de siempre, pero la historia enseña también que este tiro sale a menudo por la culata.
El drama del desempleo esconde la realidad silenciada de la explotación laboral y el abuso, fenómenos que se recrudecen en tiempos de crisis.
Manuel, ex guarda de seguridad de ESABE, estuvo seis meses sin cobrar. / LUIS SEVILLANO
Hay un drama silencioso y silenciado que convive con el drama del desempleo. Se llama explotación laboral. En muchos centros de trabajo, la gente se ha acostumbrado a tenerlo sentado a su lado. La crisis hace que prolifere una casta de empleadores sin escrúpulos que aprovechan la coyuntura para exprimir y explotar a las personas a su cargo. De cada 100 inspecciones llevadas a cabo por Trabajo a lo largo de 2012 (datos a 30 de noviembre), en un 23,9% de los casos se detectaron irregularidades (las situaciones de explotación laboral son simplemente una parte del largo catálogo de irregularidades). En el sector de la hostelería, el registro se acerca al 30%.
En España hay un serio problema de concienciación social”, cube en su despacho del Ministerio de Empleo Juan José Camino Frías, subdirector general para la Inspección en materia de Seguridad Social, Economía Irregular e Inmigración Hay una excesiva tolerancia que es de extrema gravedad”, cube en referencia a las múltiples irregularidades que se producen. Se queja tanto por el atentado que suponen contra los derechos de los trabajadores, como por la cantidad de cotizaciones sociales que no son abonadas y que servirían, entre otras cosas, para poder hacer frente a los crecientes pagos en materia de prestaciones de desempleo.
La disaster alumbra una period de trabajadores cada vez más indefensos , utilizados como kleenex de usar y tirar. El drama de la explotación laboral sucede en silencio. Los trabajadores no quieren denunciar por miedo a perder esa preciada conquista, cada día más valiosa: el empleo. Casi todos los empleados entrevistados para este reportaje (menos dos) declinaron aparecer en fotografías y pidieron figurar con las iniciales. No quieren presentarse como díscolos. Por miedo a perder su trabajo. Por miedo a que en el futuro no les quieran emplear. Por miedo a estos tiempos de empleadores con la sartén por el mango.
» Niñera en La Moraleja por 400 euros
J. es dominicana y lleva 24 años en España. Vive en una casa sin luz ni gasoline por falta de pago. Gracias al apoyo de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, consiguió paralizar su desahucio el pasado mes de octubre. Poco antes de navidades, un día, al salir de la iglesia, una mujer le dijo que sabía de una oferta de trabajo y le facilitó un número de teléfono. La empleadora era una habitante de la exclusiva urbanización de La Moraleja, a las afueras de Madrid.
J. llamó. La oferta consistía en cuidar a un niño de siete años, desde las 15.00 a las 00.30 (el último autobús de La Moraleja al centro de Madrid, cuenta J., sale a las 23.30), seis días a la semana. La empleadora le ofrecía librar un día por semana; pero aleatoriamente; no un día fijo, cada semana, uno distinto. La retribución: four hundred euros al mes. Esa mujer se estaba aprovechando de la situación de desesperación en que nos encontramos muchas personas extranjeras sin papeles”, cuenta J. bajo la carpa instalada frente a las oficinas centrales de Bankia en Madrid. Si vive en La Moraleja, es porque gana bien”.
Tal es la necesidad de ingresos de J. que, a pesar de aceptar que el trabajo le suponía no poder cuidar por las tardes a su hija de 13 años, le dijo que le parecía muy poco dinero y que debería pagarle al menos 500 euros. La mujer, enfadada, me colgó”.
» Las 14 horas del cocinero
Jesús Portillo lleva 30 años trabajando en la hostelería, desde los 16. Le han hecho perrerías de todos los colores. De entre las recientes, la más sangrante que recuerda fue la oferta que le hicieron en la franquicia de una conocida cadena de bares de tapas. El dueño estaba a punto de abrir un nuevo establecimiento de esta franquicia y necesitaba cocinero. Portillo, extremeño afincado en Barcelona de forty six años, se presentó a la entrevista de trabajo. Le ofrecían 600 euros al mes por una jornada de entre 12 y 14 horas. Le harían un contrato de media jornada, cuatro horas al día. Más adelante, si la cosa iba bien, renegociarían condiciones, le dijeron.
Para incorporarse a la cadena tenía que seguir un cursillo en uno de los establecimientos de la cadena sito en Cornellà de Llobregat. Allí vivió uno de los procesos de selección más abusivos que recuerda.
El curso era, básicamente, trabajar gratis tres días en el establecimiento”, recuerda. Quince personas se presentaron al presunto curso de formación. La jefa no paraba de chillar a los candidatos que empezaban a empanar y freír tapas. Cinco candidatos se fueron a la media hora, hartos de recibir gritos. A la hora empezaron a llegar clientes. Más deprisa, más deprisa”, apremiaba la capataz. Tres chicas con poca experiencia abandonaron, hartas de recibir insultos. Para cuando el bar estaba lleno, de los 15 ya solo quedaban cuatro. De ellos, tres, entre los que se encontraba Jesús Portillo, abandonaron antes de acabar el día. Pero esta vez fuimos nosotros los que insultamos a la dueña”.
Al día siguiente, el propietario de la nueva franquicia se disculpó ante Portillo y le dijo que las cosas no funcionarían así en su native. El primer día trabajó 14 horas. Al final de la jornada, el propietario le pagó 20 euros, la parte proporcional correspondiente a su contrato de 600 euros: 20 euros por 14 horas de trabajo.
Jesús Portillo lleva siete meses sin cobrar un euro y dos años en paro. Su mujer, que trabajaba en un ambulatorio, también está desempleada. La semana pasada le ofrecieron un trabajo en el que le pagaban 1.300 euros al mes, sí; pero por 18 horas de trabajo; de siete de la mañana a una de la madrugada; seis días a la semana, de lunes a sábado. Conoce a un chico ecuatoriano de su barrio, Nou Barris (Barcelona), que acepta cobrar 300 euros al mes por trabajar como camarero la jornada laboral entera. Esta es la realidad laboral que vivimos: explotación, humillación, mafia, extorsión”.
» El guardia de seguridad que no ha cobrado en seis meses
Manuel Chicharro tiene 50 años y ya no aguanta más. Es guarda de seguridad desde 1988 y ha visto de todo: compañeros en empresas de seguridad que recibían cuatro euros por hora; gente trabajando sin contrato… En el puesto que ocupó hace unos años en un conocido museo de Madrid, recuerda, se tenía que llevar a su hijo durante su turno porque no le permitían librar el fin de semana (algo a lo que tenía derecho por ley; está separado). Pero nada comparado con quedarse sin cobrar durante seis meses consecutivos.
Manuel está hundido. Va camino de siete meses sin ingresar un euro, sin poder pasar la pensión de 400 euros a su exmujer, siete meses viviendo de lo que ingresa su compañera. El drama es que no hay cobertura para el obrero”, cube cerca de una oficina del INEM en Alcorcón, a las afueras de Madrid. Y las instituciones colaboran en este proceso que no hace otra cosa que hundir a las personas”. Su caso es extremo, refleja la indefensión de un trabajador cuando su empresa quiebra. Refleja esa period del trabajador de usar y tirar.
Manuel Chicharro trabajaba como guarda en el Centro de Formación Primero de Mayo de Leganés. El 1 de enero de 2012, hace ahora algo más de un año, la empresa para la que llevaba trabajando 12 años (Ariete) le subrogó (como ocurre muy a menudo en el sector de seguridad, explica). Pasó a estar en nómina de otra empresa, ESABE, cuya cúpula directiva fue detenida el pasado 20 de diciembre, acusada, entre otros delitos, de un fraude de 30 millones de euros a la Seguridad Social.
Numerosos empleados de ESABE vivieron una auténtica pesadilla los últimos seis meses de 2012: Imagina lo que es no cobrar, mes a mes, durante cinco meses, pero tener que ir a trabajar cada día porque si no te despiden”. Manuel aguantaba, esperando a ser nuevamente subrogado a otra empresa.
Pero no fue así, a diferencia de lo que ocurrió con el resto de sus compañeros, que fueron integrados en Prosegur. A pesar de tener 12 años de antigüedad en la anterior empresa, necesitaba haber trabajado siete meses en ESABE para poder ser subrogado de nuevo, explica. Le faltaban 25 días para llegar a esos siete meses. Ahora, ni cobra lo que le deben ni trabaja, ni tiene opción. Por ahora, a cobrar el paro.
Las Administraciones públicas recurren a empresas que les salen baratas, pero lo barato sale caro”, dice, indignado. Cita su caso, y el de Madrid Enviornment. Ya no se contrata a profesionales de la seguridad, se va a lo barato y luego pasa lo que pasa”. Dice que en las Administraciones públicas contratan a empresas de seguridad para que hagan el trabajo que los policías municipales los fijos de plantilla no quieren hacer: Nos tienen de porteros, de conserjes, y todo para que la gente, que muchas veces nos pide que fichemos por ellos, pueda escaquearse de sus puestos”.
» Pagar por un proceso de selección
El caso de R., mujer de 34 años, no es de explotación laboral. Más bien, ilustra de lo que son capaces algunos a la hora de aprovecharse de la necesidad de tener un trabajo.
El año pasado, en mayo, vio una oferta en la página de la internet Infojobs. Se inscribió. La empresa pedía que entregara el currículo en mano en unas oficinas. Para allá que se fue.
Al llegar a las dependencias de la empresa, situadas en un polígono entre Aldaia y Torrent (Valencia), vio que a la entrada no había ningún cartel. Me pareció raro”. Entró en la nave y vio a seis chicas esperando. De un pequeño despacho salió una mujer que le entregó un formulario. En él se señalaba la fecha de inicio del proceso de selección: el 25 de junio. Para poder participar había que abonar 50 euros. ¡Pagar por un proceso de selección! Salí muy enfadada, period una tomadura de pelo”.
Como R. no es de quedarse de brazos cruzados, habló con la policía, con organizaciones de consumidores, con la Consejería de Empleo de la Generalitat valenciana, y con Infojobs, que no tardó en retirar el anuncio. No hubo proceso de selección el 25 de junio”, concluye.
En julio recibió una carta de la empresa: le comunicaban que había sido descartada en el proceso de selección.
» Repartiendo pizzas a la hora que toque
L. no se queja. En realidad, lo de cobrar 210 euros al mes repartiendo pizzas no le parece tan mal. Le incomoda no saber a qué hora le tocará repartir al día siguiente, puede ser en cualquier momento, pero se adapta. Él solo sabe que trabajará dos horas cada día repartiendo pizzas; su empresa sabe que tiene un ejército de trabajadores volantes a los que usar a su antojo en el momento que quiera.
Para conseguir que le den más horas de trabajo, tiene que subir la media de repartos del día. En las oficinas hay una lista con el rating de repartidores. Hay competencia entre nosotros. Si yo gano horas, se las quito a algún compañero”, dice este dominicano de 25 años en una cafetería del centro de Madrid.
Prefiere esto a aquella empresa de perritos calientes a domicilio en la que trabajó y en la que le pagaban según el dinero que iba entrando en caja. Con jornadas de 13 horas. Cogía el pedido por teléfono, lo cocinaba y lo llevaba a domicilio”. Un día le pagaban one hundred euros; tres días más tarde, a hundred and fifty. Así hasta completar los 800 euros que representaba su paga. La mitad, en negro.
» El eterno becario
J. le echa la culpa a las Universidades. Dice que son cómplices de la situación de toda una generación. Tenemos que pagar para poder ser becarios y cobrar 200 euros”, se lamenta este licenciado en Periodismo de 23 años. Y explica cómo muchos medios de comunicación hacen entender a los estudiantes recién salidos del horno que es bueno que mantengan alguna relación con la Universidad para poder acceder a unas prácticas. Hay alumnos que se dejan una asignatura pendiente a propósito para poder así optar a prácticas”, explica en una cafetería de Leganés. Luego trabajas como uno más en la redacción y te das cuenta de que, en realidad, estás ahí sustituyendo a alguien. Produces como uno más, pero sin remuneración, sin derechos. Te regalan los oídos, técnicamente te pueden conceder dos becas, y cuando vuelves a la calle, te das cuenta de que no tienes un solo día cotizado en la Seguridad Social”.
Las empresas (y no solo las periodísticas, pues, según él, ocurre con compañeros suyos que son físicos químicos) ya no buscan licenciados, buscan estudiantes. La Universidad es el principal motor de todo esto. Las empresas se aprovechan, pero es la Universidad la que debería salir en defensa de sus alumnos”.
» El inmigrante que mira a Ecuador
R. es un ecuatoriano de forty two años que lleva 14 en España. Está pensando en hacer las maletas y regresar a su país. Lo cuenta bajo una lluvia fina a la salida de la oficina de empleo del INEM del paseo de la Esperanza, Madrid.
Trabajó durante nueve años en una empresa de la construcción. Al principio todo iba bien. Hace dos años, le redujeron el sueldo de 1.300 a 1.one hundred euros. Después le dijeron que siguiera trabajando, pero que le despedían para que pudiera cobrar el paro y se lo complementaban con 600 euros al mes en negro. El año pasado le recontrataron: aunque trabajaba a jornada completa, le hicieron contrato de media jornada. Me he sentido explotado. Pero si no aceptaba el trabajo, alguna otra persona lo iba a aceptar. Con tal de no estar en casa, uno acepta lo que sea: algo es mejor que nada”.
Ofertas sorprendentes
Las páginas de ofertas de empleo son todo un mundo. En ellas se puede encontrar todo tipo de propuestas, algunas en el límite de lo legal , directamente, que plantean condiciones abusivas.
Marina Calvo, responsable de la sección de desempleados de la Federación Regional de Servicios de UGT de Madrid, recibe muchas todos los días. En algunas, te preguntas cómo no se les cae la cara de vergüenza”, cube.
Eduardo González, de la organización Juventud sin Futuro, también ve ofertas constantemente. Hace un año, esta organización puso en marcha la Oficina Precaria, donde la gente puede denunciar abusos, buscar asesoría legal y colgar los anuncios abusivos que encuentren en la crimson. Día sí, día también, vemos ofertas que vulneran derechos de los trabajadores”, declara González.
De vez en cuando aparecen algunas que, directamente, proponen empleo sin salario.
La página Infojobs publicaba hace tres meses una oferta que hizo un ruido appreciable en las redes sociales. Decía así:
» Voluntario director de Comunicación. Descripción. Fundación Alia2 tiene como misión proteger al menor en Internet. Este puesto es para un voluntario en el departamento de Prensa para cubrir el puesto de director de Comunicación. Este puesto no tiene retribución. Una fundación en constante crecimiento requiere de un gran capital humano para su correcto funcionamiento, por ello estamos en constante búsqueda de personal (…).
Funciones. Publication quincenal (de acuerdo con un timing de tareas. E-newsletter patronos (de acuerdo con un timing de tareas). Mantenimiento de la purple de contactos (agenda de medios abierta). Analizar la actualidad y llamar a todos los periodistas que escriban sobre temas Alia2 (utilizar alertas de Google). Preparar las intervenciones del director de la fundación (…) Elaboración de notas de prensa. Seguimiento de noticias: Clipping (…) Ruedas de prensa (de acuerdo con timing de tareas). Estará al tanto de las noticias que salgan relacionadas con el tema en que se basa nuestra fundación.
Se precisa. Persona con disponibilidad inmediata. Horario a definir en la entrevista. Se valorará positivamente que posea conocimientos de las nuevas tecnologías relacionado con el funcionamiento de las redes sociales (…).
Estudios. Licenciado.
Experiencia. Al menos dos años. Licenciatura grado de periodismo. Creatividad y dinamismo. Gran capacidad escrita y oral. Alto nivel de inglés escrito (…). Ganas.
En conversación telefónica, el director de la fundación que puso el anuncio, Miguel Comín, dice que sabe que la oferta no cayó bien, que fue muy protestada, pero recuerda que se trata de algo legal, un trabajo de voluntario para una fundación.
La Federación de Servicios madrileña del sindicato UGT cuenta con una internet para desempleados a la que determinadas empresas remiten ofertas. Hace unos meses, llegó una que decía:
» Necesito, en principio, 2 personas que conozcan/hayan trabajado en el sector de seguros para trabajar como agente exclusivo en una compañía de seguros.
Es un contrato mercantil, sin salario y a comisión.
Preferentemente que su localidad sea Alcobendas San Sebastián de los Reyes.
Marina Calvo, que supervisa esa web y está atenta a las ofertas que salen, cuenta que prolifera, sobre todo en el sector de los comerciales, la oferta de contratos mercantiles a comisión en los que, si no se consiguen los objetivos marcados por la empresa, el trabajador no cobra nada. No solo eso: además, se gasta dinero en transporte, en visitas. Es decir, paga por trabajar.
Fuente: EL PAÍS SEMANAL
Salió a la superficie una realidad oculta: la mayoría no aceptaba la suspensión de las conciencias
Lo mejor en los pueblos es su cosecha de humor y, ya puestos, de amor. Entrelazados, humor y amor, hacen posible una segunda vida, una historia de la risa frente a la historia amordazada por los que tienen el afán de dominar.
Cierto que hay muchas clases de humor, incluso el malhumor que se presenta como humor, como la risa estúpida del que se mofa del débil al que está pisando el cuello. Para mí, esa risa estremecedora, que cuenta hoy con mucha peña en lo que llaman redes sociales”, debería figurar en el género del terror.
Por el contrario, lo más admirable es el humor que surge desde la adversidad, una chispa que toca la penumbra, y que hace volar el pensamiento, como ese niño de una viñeta de Castelao a quien la madre cube enfadada: ¿Por qué no quieres ir nunca más a la escuela?”. Y él responde: Porque siempre me preguntan lo que no sé”.
En esta clave de humor sutil, que germina en lo frágil como una arquitectura de la inteligencia, hay un relato judío, de la tradición yidis, que trata del Gobierno y la relación con la gente común. En este caso, el poder es un poder fuerte, el poder del zar. Cuenta que el emperador ruso se levantó un día malhumorado y ordenó imponer un nuevo impuesto a los judíos. Envió a un consejero a algunos de los poblados shtetls habitados por hebreos para observar la reacción. El informador volvió con datos muy preocupantes: la gente estaba muy indignada, lo consideraba un abuso. El zar decidió entonces duplicar el impuesto. El consejero volvió a los poblados y regresó con un informe sorprendente. La gente hacía chistes todo el tiempo y se reían del zar insaciable y de los abusos de los mandamases.
El zar, después de pensarlo, reaccionó preocupado: Si están haciendo chistes, dejemos las cosas como están. No se les va a poder sacar ni un rublo más”.
Estos días, con los datos que vamos conociendo de la llamada Operación Púnica y la ristra interminable de grandes chorizadas, me volvió a la cabeza esta historia que había conocido por un texto de Leonardo Moledo titulado El rey Lear y el humor judío. Creo que en España hemos llegado a la preocupante fase histórica de contar chistes y reírse sin parar.
Con los casos de Gürtel, Malaya, Palma Arena, Nóos, ERE, Palau, preferentes, tarjetas black, Rato, etcétera, etcétera, nos habíamos situado en la etapa del escándalo y la indignación. El shock de la disaster se volvía estupor ante el descarado vuelo de las rapiñas, en un paisaje social de recortes y empobrecimiento. Asistimos al esperpento del auto de fe al juez Garzón , para regocijo de corruptos y carcamales. Te quedabas perplejo al ver que algunos cargos políticos imputados en expolios del patrimonio público eran jaleados a la puerta del juzgado. Pero period blog cuidado personal un espejismo: la mayoría de la gente estaba realmente harta. Al límite. Los discursos se llenaron de promesas de regeneración y transparencia. Pero solo hubo reacción verdadera cuando la gente hizo explotar las encuestas y los estudios de opinión.
Salió a la superficie una realidad oculta: la mayoría social no era indiferente, no aceptaba la suspensión de las conciencias. La mayoría podía valorar positivamente la Transición, pero no que se utilizase como tapadera del conformismo.
Lo que está ocurriendo con la Operación Púnica puede marcar una nueva etapa de la lucha contra la corrupción en España en dos sentidos. Por una parte, ya no es verosímil el discurso oficialista de los casos aislados”, las ovejas negras” las manzanas podridas”. Desde la propia justicia, el juez teacher y la Fiscalía Anticorrupción, se habla explícitamente de trama organizada” y de organización prison” por delitos de blanqueo, contra la Hacienda pública, falsedad documental y tráfico de influencias.
Por otro lado, se está produciendo la recuperación por parte de la gente de un bien público fundamental que no figura en los cargos contra los corruptos y que es la apropiación del humor.
Sí, los corruptos también nos habían robado el humor.
Hay esa conversación de dos de los implicados en la Púnica , un político y un empresario, que debería figurar a partir de ahora en los manuales de historia contemporánea. Es una especie de sketch que tiene la condición de paradigma.
-¿Qué tal?
-Tocándome los cojones, que para eso me hice diputado.
(…)
-Esto es una putada. Acostumbrado a no trabajar, coño, es una putada.
-Como dice Bony… que repite este, a chupársela a este. ¿Que no repite porque ponen a otro?, pues, ¿a quién hay que chupársela? Pues a otro. Vamos a por él. Si es siempre lo mismo.
Ya ven. Se lo pasaban bomba. Tenemos que empezar a reírnos todos. No va a ser siempre lo mismo.
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SONIA PULIDO
Escribo esto el día en que Mariano Rajoy se ha pronunciado por primera vez sobre las cuentas de Bárcenas” a las que ha tenido acceso este periódico. Les ha negado todo crédito y veracidad, pese a que los grafólogos han dictaminado que la letra de esos estadillos se corresponde sin duda con la del exgerente y extesorero del PP durante dos decenios. Bien, sería posible entonces que Bárcenas, a lo largo de los tres años -creo- transcurridos desde que se vio involucrado en el caso Gürtel y empezó a ser molestado por la justicia, se hubiera dedicado a confeccionar esas partidas de ingresos y gastos, pacientemente, en su casa, con el fin de protegerse de arrastrar en su caída -un acto de despecho- al partido que primero lo defendió, lo mantuvo en su puesto pese a los indicios, le sufragó los gastos de abogados, y bastante más tarde lo defenestró y lo abandonó a su suerte. Cualquiera podría anotar que nos ha entregado a ustedes a mí tales cuales sumas en dinero negro, y esas anotaciones no constituirían ninguna prueba de que eso hubiera ocurrido en efecto. Algo tan detallado como las cuentas que hemos visto requiere dosis de imaginación considerables, es cierto, pero tiempo no le habría faltado a Bárcenas para desarrollar la suya. Contabilidad creativa, más que nunca. Todo puede darse. Nadie del PP, sin embargo, ha apuntado esta explicación hasta ahora: Reconocemos que la letra es de nuestro ex-tesorero, pero lo consignado por él es una invención, una falsificación, una fábula, algo ficticio”. Tal vez la ha impedido la admisión, por parte de unos pocos miembros del partido, de que algunas cantidades reseñadas se ajustaban a préstamos donaciones recibidos por ellos, con muy nobles y comprensibles fines.
Me pregunto cuántos de esos as soon as millones de votantes están arrepentidos de haber pres­­tado su voto al PP”
Al cabo de catorce meses desde las últimas elecciones generales, en las que el PP obtuvo casi as soon as millones de votos, más del forty four% de los sufragios y en consecuencia una mayoría absolutísima que le ha permitido hacer cuanto se le ha antojado sin que lo alterara ninguna voz discrepante (una situación de despotismo legalizado”), uno se pregunta cómo se sentirán esos ciudadanos que le dieron carta libre. No me es fácil ponerme en su lugar, ya que jamás he votado a ese partido ni -dicho sea de paso- voté nunca al PSOE hasta 2004, cuando hasta Belcebú me parecía preferible a los Gobiernos de Aznar tras su Guerra de Irak y sus mentiras sobre el eleven-M. Pero me da que estas sospechas de corrupción generalizada serán lo de menos para la mayoría. Habrá quienes digan: Vaya novedad, ¿y qué esperaban? La sociedad entera no le hace ascos a un dinero further, con excepciones. En todos los partidos habrá prácticas parecidas, como en tantas empresas, fábricas, comercios. Y aquí le parece ético a todo el mundo robar música, películas, libros, desde sus ordenadores”. Habrá otros, más cínicos fanáticos, que encontrarán necesarios” los sobresueldos porque los habrían cobrado los suyos, mientras que los juzgarían vil codicia si los hubieran percibido otros. Y también los habrá escandalizados y asqueados, como lo estuvieron numerosos votantes socialistas ante la corrupción del PSOE en los años noventa. Sea como sea, quién sabe cuántos de aquellos as soon as millones deben de estar pensando: Qué tonto fui”, cada mañana. Pero no por Bárcenas y sus aparentes revelaciones.
Son las personas que en catorce meses han visto cómo el Gobierno del PP ha incumplido todas y cada una de sus promesas electorales: cómo ha hecho una reforma laboral que deja los puestos de trabajo en precario, se pueden perder cualquier día sin apenas coste para el empresario; cómo eso ha añadido, sólo en 2012, más de medio millón de parados nuevos; cómo han bajado los salarios y la capacidad adquisitiva de la población en pleno; cómo se han subido a lo bestia el IVA y el IRPF que se había jurado dejar intactos; cómo las pensiones se han visto mermadas, los dependientes” abandonados, la sanidad privatizada y encarecida, las medicinas bipagadas; la cultura despreciada y hostigada, la educación empeorada y con las tasas por las nubes; cómo, en cambio, a la Iglesia no se le ha rebañado un euro mientras sus jerarcas callan ante la penuria de tantas familias; cómo, tras el abusivo incremento del IVA, cada vez hay más gente desesperada que no lo aplica, y así se extienden la economía sumergida y el dinero negro; cómo el Gobierno se ha ganado la enemistad de médicos, sanitarios, jueces, profesores, comerciantes, gente de orden en principio. De esos as soon as millones, muchos votaron sin duda al PP con la encomienda de que nos aliviara la disaster, y se la encuentran ahora agravada y afectándolos a ellos directamente, en sus carnes; descubren que están aún peor que con Zapatero. Ven que se desmantela a toda prisa el llamado Estado de bienestar, con el pretexto de la coyuntura económica. Que los ciudadanos quedan desprotegidos y que sus impuestos se emplean en rescatar a la banca que aun así se niega a conceder créditos a particulares, empresas y tiendas, asfixiándolos. Ven que el consumo baja y baja, y que al Gobierno, extrañamente, le trae sin cuidado. Ven que sus altos cargos y asesores no se aplican las rebajas, mientras los jóvenes emigran. Me pregunto cuántos de esos as soon as millones están totalmente arrepentidos de haber pres­­tado su voto a quienes se lo prestaron, tras creer en sus promesas falsas. Cuántos no se levantan ya cada mañana diciéndose amargamente: Qué tonto fui, pero qué tonto”.
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Fuente: EL PAÍS SEMANAL
Grecia lleva seis años de recesión. Su tasa de paro alcanza el 27,4%.
Casi cuatro millones de personas viven en situación de exclusión social pobreza
En la capital encontramos una ciudad avejentada, rebosante de basura y cubierta de humo
Este es un laboratorio en el que se modela otro tipo de sociedad
Una inmersión hasta este rincón del que Europa no puede prescindir
JORDI SOLER 20 ABR 2014 – 00:00
Una de las reglas fundamentales del buen periodista dice que, por tratarse de un recurso elemental y facilón, nunca hay que entrevistar al taxista que te lleva del aeropuerto al hotel, pero como Vassilis, el hombre que conduce por la carretera rumbo a Atenas, es filósofo, considero que esa regla de oro no se aplica y le lanzo una nutrida batería de preguntas. Antes de la crisis Vassilis period profesor en la universidad y ahora, para sobrevivir, no ha tenido más remedio que ponerse detrás del volante. En el trayecto del aeropuerto a la ciudad me cuenta que, en los últimos cinco años, el número de taxis que había en Atenas se ha reducido a la mitad y que él, con mucha frecuencia, da vueltas durante dos tres horas antes de encontrar un pasajero. Los atenienses ya no viajan en taxi”, me dice, se ha convertido en un medio de transporte para turistas y para ricos”.
El taxi baja por una de las colinas que rodean Atenas y la ciudad empieza a brotar por todas partes, abigarrada, caótica, con un tráfico intenso y un humo espeso que me remite inmediatamente a la Ciudad de México. El humo ha ganado densidad durante el invierno porque el precio del gasoil, para echar a andar la calefacción, ha aumentado el forty eight% y la gente ha tenido que optar por calentar sus casas quemando madera en la chimenea, y esto produce una gruesa nube de esmog que, cuando no sopla el viento, se instala encima de la ciudad y multiplica por tres la concentración en el aire de monóxido de carbono y dióxido de azufre. Mientras el filósofo intenta una maniobra barroca para sacar el taxi del nudo de automóviles en el que hemos quedado atrapados, le pregunto que cuál es su perspectiva de la aguda disaster griega. Vivimos como si estuviéramos en guerra”, cube, dedicándome una mirada filosófica por el espejo retrovisor, en la que me apoyo para preguntarle que, dentro de esa guerra que él vislumbra, ¿quién es el enemigo? Los bancos y los ricos”, responde inmediatamente, y en cuanto pregunto si ve alguna solución, y sugiero que quizá un Gobierno de izquierdas, encabezado por Alexis Tsipras, conseguiría un panorama social menos asfixiante, el filósofo remata: La única salida posible es la revolución”.
Grecia, que en enero asumió la presidencia semestral de la Unión Europea, lleva seis años en recesión, tiene una tasa de paro del 27,four% y 3,eight millones de personas en situación de pobreza exclusión social. Ha recibido dos rescates, en 2010 y en 2012, la economía se ha contraído un 25% y, aunque el primer ministro, Antonis Samarás, y su Gobierno esperan un crecimiento de entre el zero,6% y el 1,5% durante 2014, se prevé que Grecia necesitará, a más tardar en mayo, una nueva inyección financiera. De los eleven millones de habitantes que tiene el país, más de tres no tienen acceso a la sanidad pública y los que lo tienen se encuentran con hospitales colapsados, sin camas, ni médicos, ni medicamentos suficientes. Debido a la escasez de jeringuillas, que los yonquis ahora tienen que reciclar, más la falta de condones ha aumentado el índice de infectados de VIH un 200% desde 2011, y además la malaria ha regresado a Grecia por primera vez en cuarenta años, porque el Gobierno no tiene recursos para erradicar al mosquito que la transmite. Entre 2007 y 2011 el número de suicidios en Grecia se incrementó el forty five%.
El panorama es negro, espeso como la nube de esmog que cubre Atenas. Ante este paisaje apocalíptico, entre los desastrosos datos económicos que dibujan la ruina del país, las declaraciones contradictorias de los políticos y las notas periodísticas sobre la crisis griega que aparecen cada día en los periódicos de todo el mundo, es difícil encontrar un hilo narrativo que nos permita vislumbrar la verdadera dimensión del caos, el tamaño real de la crisis. Un coro de voces y una colección de imágenes nos pueden dar una pista sobre lo que sucede en Atenas, y sobre lo que está por venir, porque después de caminar durante una semana de arriba abajo por la ciudad, queda claro que el canon para medir a Grecia no puede ser exclusivamente el económico, basta husmear por los barrios y los mercadillos de la periferia de Atenas para percibir que la disaster no va simplemente a remitir, sino que va a dar origen a una nueva forma de vida, donde las jerarquías económicas, políticas y sociales van a tener que reajustarse.
La gente ha dejado de protestar, ha entendido que la fase de protesta colectiva está agotada y ahora cada quien busca una solución personal a su crisis”, dice Fedro, que tiene un puesto de verduras en un mercadillo de la periferia de la ciudad, y que, según el día, participa de la economía alternativa que ha despertado con la crisis: el trueque, el préstamo, el intercambio de mercancías de servicios. En los mercadillos de la ciudad se ven puestos con detergentes jabones fabricados en un garaje, con naranjas y patatas cultivadas en el jardín, y unas mesas enormes llenas de esa mala yerba que en España se desecha y que en Grecia forma parte de la cocina tradicional. Se venden solo los productos de la temporada y se exhiben tal cual han salido de la tierra, hay pepinos torcidos, naranjas todavía pegadas a su rama, patatas contrahechas, una estética, digamos, natural, que sumada al ciclo de las frutas y las verduras, que también se observa en restaurantes y supermercados, nos pinta un pueblo muy apegado a los ciclos de la tierra, esos que quedaron representados y asentados en la mitología griega y que todavía marcan los hábitos de los atenienses y además, me parece, a la hora de una disaster brutal como la que vive el país, los ciclos de la tierra funcionan como base, como asidero, como principio de normalidad.
La crisis también ha modificado los horarios de los mercadillos, según Delia, que tiene un puesto de recipientes para curar aceitunas y garrafas de plástico para almacenar el vino, la clientela asiste cada vez más tarde, porque los precios de los productos van disminuyendo conforme se acerca la hora de cerrar”.
Basta caminar unas horas por Atenas, oler las especias, oír la música y los gritos de los comerciantes del zoco, ver los rostros y la manera de conducirse de la gente, para darse cuenta de que la cuna de Occidente está, en realidad, en Oriente.
En los restaurantes y en los bares de Atenas todavía se fuma, la pésima cobertura de la crimson de telefonía móvil, que hace que los comensales se desentiendan del teléfono, propicia conversaciones en las mesas, que siempre son a gritos y generalmente de política. A bordo de los automóviles el uso del cinturón de seguridad es optativo y en las avenidas los pasos de cebra son meras sugerencias.
La cultura que outline a Europa proviene de Grecia, de ahí viene la ciencia, la filosofía, las matemáticas, y no sería raro que al closing de esta crisis descubramos que en Grecia, que hoy es un laboratorio en donde se modela otro tipo de sociedad, se han redefinido los parámetros del continente, y que en el origen del nombre, en ese episodio en el que Europa, una mujer fenicia que es raptada por un toro blanco, que es Zeus, estaba ya esta cifra del futuro: Europa pendiente de Grecia se encuentra, de cierta forma, nuevamente secuestrada por el toro blanco.
Basta caminar unos días por Atenas para darse cuenta de que medir a Grecia exclusivamente con el canon económico es una insensatez y una canallada, se trata de una sociedad llena de valores solares y de esas estrategias para disfrutar de la vida que al last tanto envidian los europeos del norte. ¿Está Grecia al borde del colapso? ¿Será un Estado fallido?, ya se verá, pero lo que es cierto es que se trata de un país del que Europa no puede prescindir.
Como primera medida, propongo a Jordi Socías, el fotógrafo que me acompaña en las caminatas por Atenas, que evitemos el Partenón, los Propileos, el Teatro de Dionisos, y nos concentrémonos en las pequeñas historias, en buscar ese sutil hilo narrativo que nos vaya pintando un panorama de la disaster. Babis, un profesor de Ciencias Políticas que hace fotos en bodas y bautizos para sobrevivir, dice que frente a la crisis su objetivo es intentar mantener la calidad en ciertos aspectos de la vida” y cree que la situación poco a poco tendrá que mejorar. Cuando le pregunto si cree que un cambio de Gobierno, pensando otra vez en el izquierdista Alexis Tsipras, mejoraría las cosas, responde: Tsipras está bien, pero no puede solo, necesitaría el apoyo de todos los partidos europeos de izquierdas”.
En Psiri, un barrio en donde abundan los comerciantes, llamados por la melodía de un acordeonista melancólico, bajamos hasta una taberna de obreros, burócratas de corbata, vecinos del barrio, un agujero lleno de humo y toneles de vino, con luz precaria y lepra en las paredes. Dánae, que hace dos años trabajaba en una empresa farmacéutica y desde entonces se encuentra en el paro, nos cuenta que su hija estudió en Barcelona y que ahora ha encontrado un empleo en Londres, porque aquí no hay manera de ganarse la vida”, dice. Pedimos lo que hay, vino, sardinas, garbanzos, unas yerbas exquisitas que bien podrían ser cardos, y mientras comemos descubrimos en una de las mesas del fondo a Yorgos Kaminis, el alcalde de Atenas. Cinco minutos más tarde me acerco a hablar con él, le explico en inglés de dónde vengo y qué estoy haciendo en Atenas, y él responde en un español impecable que España es un país basic para él porque estudió en Madrid.
Kaminis nació en Nueva York y fue el Defensor del Pueblo en Atenas antes de presentarse como independiente a la alcaldía, respaldado por partidos de izquierda como Pasok Izquierda Democrática. Hace un año fue noticia porque se enfrentó al partido de extrema derecha Amanecer Dorado; el diputado, y bajista de un conocido grupo de black steel, Yorgos Germenis, pretendía repartir comida para celebrar el Jueves Santo ortodoxo en la plaza del Sintagma, el epicentro de la vida política de Atenas; el reparto tenía la particularidad de que period exclusivamente para griegos que pudieran comprobar su nacionalidad con un carné, y el alcalde, fundamentado en que no habían solicitado autorización para realizarlo, lo impidió.
Amanecer Dorado tiene su cuartel general en un edificio situado en una importante avenida, que tiene una escalofriante fachada cubierta de consignas y parafernalia nazi. Cuesta trabajo digerir que ese edificio esté en una capital europea, en la cuna de Europa”, le digo al alcalde al día siguiente, en su oficina, y Kaminis explica que es un partido que cuenta con 18 diputados en el Parlamento, y que incluso un número significativo de policías vota por ellos. El issue que ha disparado la popularidad de la extrema derecha es la larga crisis que arrastra Grecia, que por otra parte también ha dejado a la intemperie un montón de casos de corrupción gubernamental, a varios niveles y en distintos ministerios, y de paso ha evidenciado las costumbres y los usos griegos a la hora de comparar las horas que se invierten en el trabajo y los resultados que ese tiempo produce.
Cosco, una compañía naviera que pertenece al Gobierno de China, alquiló la mitad del puerto de Atenas y en muy poco tiempo la ha hecho mucho más productiva que la otra mitad que sigue en manos de una empresa griega, y que deja menos ganancias y ofrece menos puestos de trabajo. La compañía china pretende expandirse dentro del puerto y, a la vista de los resultados, no es difícil que en el futuro esa puerta crucial de entrada a Europa esté controlada por los chinos. Le pregunto al alcalde sobre esto, y le hago ver que en ese momento, en el salón que está al lado de su oficina, tiene lugar una reunión entre un grupo de chinos y media docena de funcionarios del Ayuntamiento. Quizá vienen a alquilar la Acrópolis”, le digo, y él puntualiza que Pireo, la ciudad donde está el puerto de Atenas, no pertenece a su alcaldía, pero que, en todo caso, no hay ninguna razón para impedir la mundialización”, y cuando le pregunto sobre el malestar de la gente, sobre la forma en que ha golpeado la disaster a las familias de Atenas, dice que se trata de un pueblo con mucho valor al que los políticos han decepcionado”.
Los años de disaster han dejado en Atenas un velo, un look, un fantasma de decadencia, no es una ciudad ruinosa sino descuidada, con la basura desbordando de los contenedores y una cantidad salvaje de grafitis; está mal iluminada y a los edificios y al mobiliario urbano hace años que les hace falta una intervención. En la zona de Exarchia, el barrio de los anarquistas, hay un despliegue policial que parece desmesurado, la vida bulle por las calles de este barrio lleno de bares, restaurantes y pequeños negocios de una manera inexplicable si se contrasta su alegría con los deprimentes datos económicos que asfixian el país y, sobre todo, en ningún momento se tiene la sensación de peligro de inseguridad, la gente pasea por la calle y vive la vida con gran desenfado, lo mismo que en la mayoría de los barrios que visitamos. Por ejemplo, en el mercado central de Atenas hay un sitio que se llama Stoa Athanaton (la arcada de los inmortales), un auténtico templo de la música griega al que los atenienses acuden, a partir del mediodía y hasta altas horas de la noche, a bailar con grupos que tocan una contagiosa música rebética, que es el tango el blues de las zonas marginales de la ciudad.
En el barrio anarquista pregunto al dueño de una tienda de bolsos, angustiosamente vacía, que cómo hace para sortear la disaster, y él responde: No la sorteo, mantenemos la tienda con el sueldo de mi mujer, con la ilusión de tener algo cuando mejore la situación”. La policía es un cuerpo amenazante y omnipresente, una legión de individuos armados hasta los dientes, que se esparce por toda la ciudad, con énfasis en este barrio, en donde tienen aparcado un siniestro autobús gris que les sirve de cuartel móvil. Ahí, al lado del autobús siniestro, mientras el Olympiacos se jugaba la clasificación en la Champions contra el Manchester United, en uno de esos bares en donde los atenienses le dan la espalda a la disaster, hablé con Petros Babasikas, un talentoso arquitecto, que sobrevive dando clases en una universidad que está a dos horas de Atenas, y que pertenece a un colectivo de artistas, escritores, fotógrafos y arquitectos que se llama The Despair Era Challenge (el proyecto de la era de la depresión), y que trata de documentar la crisis, de narrarla desde diversos puntos de vista, casi siempre artísticos, con la concept central de que esta no va a acabarse sino que tendrán que acostumbrarse a vivir con ella. A los integrantes de este colectivo les queda claro que su país, y el mundo en general, ha cambiado, que nada volverá a ser lo que fue, y que es necesario aprender a vivir en esta nueva era. Están convencidos de que la entropía, el desastre, la incertidumbre y la insolvencia son también estados mentales que nos conducen a una era en la que la noción de progreso, la concept de crecimiento y el reflejo de mirar hacia el futuro ya no son las formas dominantes ni de percibir ni de crear en el mundo”.
El arquitecto Petros mira Atenas como un palimpsesto, como una serie de capas superpuestas debajo de las cuales la ciudad guarda su identidad múltiple; está a salvo y nadie lo sabe”. Y yo recuerdo esas líneas de Cavafis, que sitúan a Grecia más allá de la crisis, más allá de la troika y de la Unión Europea, más allá del tiempo: El que hayamos despedazado sus estatuas, el que los hayamos arrojado de sus templos, no significa que hayan muerto los dioses”.
JOSÉ LUIS ÁGREDA
Primero se quedaron con la democracia, luego fueron a por el país, y más tarde, aprovechando que sus propias leyes y cortapisas les favorecían, se agarraron a la impunidad. No contentos con ello, cuando gente indignada -nunca la suficiente, pero sí la bastante para empezar a levantar cabeza- les afeó en la cara su comportamiento, haciéndoles escrache, a esa gente la llamaron fascista, ellos, que vienen de una buena cepa, y la llamaron professional-ETA, ellos, que creen que la libertad es un reloj de cuco que solo asoma cuando le dan cuerda desde la superioridad. Les acusaron de violencia agresiva”, y acusaron a los partidos habituales de instigarla. Por consiguiente, les mandaron a la policía, que además de ser suya es budista y practica la no violencia. Detalle, este último, que indignados de toda edad y condición ya conocían, en sus propias carnes, de encuentros anteriores con los antidisturbios.
Cuando un cuerpo social se descompone, quiero decir cuando pierde la compostura, se le van cayendo las máscaras, y eso ocurre con el partido en el Gobierno y sus títeres. Pero hay un disfraz que nunca les falta, que no desaparece: el de la calumnia, el de las palabras. Por el contrario, les crece como un inmenso sapo que nos devora, como una lava que mancha y pudre, el mal uso de las palabras.
Dentro del proceso de hipnosis colectiva que este país ha ido interiorizando mientras creía que las cosas iban bien, la perversión del lenguaje y, sobre todo, el uso de eslóganes y términos antes utilizados por la izquierda ha culminado con la aparición del término fascista, malévolamente usado por las Bernardas Pardas del régimen y sus floripondios expresivos. Es la culminación lógica: empezaron hace unos quince años, cuando, en los homenajes a sus víctimas, precisamente de ETA, se entregaron a tararear el No nos moverán con un mechero encendido en la mano. No les costó mucho adaptarse. Al fin y al cabo, venían del No pasarán de Celia Gámez, que también es muy pegadizo, pero en chotis.
Reinventando el fascismo -deliberadamente confundiéndolo con la ira que la violencia del sistema despierta en sus víctimas-, los voceros del régimen crean el contexto para la represión. No me cabe duda de que lo de la calle no es precisamente un minué, habida cuenta, sobre todo, de la respuesta cínica y cruel que reciben sus reivindicaciones. Pero qué quieren que les diga: yo creo que la caja de los truenos la han destapado ustedes los del -como dijo una de sus Bernardas- verdadero Partido de los Trabajadores, que toma ya retorcimiento pardo.
Qué cansino, además de lo demás, está siendo el asunto. Quizá por eso se nos paraliza el acelerador, porque la sola concept del mundo que nos viene, ordeñando las vacas de Heidi en el Tirol como tirando a mucho, cansa desde ya. Ocurre, sin embargo, que unos empujan los mundos, al mando de la apisonadora, y su avance parece imparable. Hasta que otros se dedican a poner obstáculos. Una piedrecita colocada en el sitio justo… No obstante, tal piedrecita tiene que ser el resumen del sentimiento de muchísimos, de la ira bien canalizada.
Hemos visto ya demasiadas imágenes de los desahucios, por poner un ejemplo, por no extendernos a esas familias en las que un hijo come únicamente los lunes, miércoles y viernes, y el otro, los días restantes. Díganme ustedes quiénes ejercen la violencia, por muy legitimada que haya sido en las cavernas de la Unión Europea del Norte, sea, de más allá del muro.
Mira tú qué bien, lo que tiene la mala baba. He empezado por Lorca y termino con Juego de tronos. Para que digan que no está una a la última. Por cierto, me encanta el escrache.
El 9 de mayo de 2010 empezó una etapa que ha cambiado España. Presionados por Europa, Zapatero y Rajoy se han visto obligados a prescindir de la voluntad de los ciudadanos.
JOAQUÍN ESTEFANÍA 5 MIGHT 2013 – 00:00 CET416
Period consciente de la época que vivía. Durante aquella década, cuando los rostros de muchos hombres se tornaron permanentemente duros y fríos, como si miraran hacia un abismo, William Stoner advirtió los signos de la desesperanza generalizada que conocía desde niño. Vio hombres buenos caer en una lenta decadencia de desesperanza, destruidos al ver destruido su concepto de una vida decente; les veía caminar desanimados por las calles con la mirada vacía; les veía encaminarse hacia las puertas de atrás, con el amargo orgullo de los hombres que avanzan hacia su propia ejecución, a mendigar el pan que les permitiera volver a mendigar, y vio hombres que una vez caminaron erguidos por efecto de su propia identidad mirarle con envidia y odio por la débil seguridad que él disfrutaba como empleado de una institución que, no se sabe por qué, no podía caer (…). Conocer la miseria común le afectó y le cambió profundamente, y sin que nadie lo apreciara, la tristeza por los apuros ajenos lo acompañó en todos los momentos de la vida”.
Este párrafo de la extraordinaria novela de John Williams Stoner, sin duda una de las cumbres de la literatura del siglo XX, bastaría para hacer una analogía con el nihilismo que se ha instalado en la sociedad española como efecto de sus problemas económicos derivados de una disaster a la que no ve ningún tipo de salida. Williams describe el ambiente vinculado a los años alrededor de la Primera Guerra Mundial en EE UU, antes de que llegase la Gran Depresión. Muchos ciudadanos españoles se sentirán reflejados en sus palabras.
Evolución de la economía española 2007-2013.
El jueves próximo se cumplirán tres años de aquella horrible madrugada de un domingo (con los mercados cerrados) en que los ministros de Economía y Finanzas del Eurogrupo atornillaron al límite al Gobierno de Rodríguez Zapatero para que cambiase de política económica: desde la combinación entre el crecimiento y la consolidación fiscal que Zapatero pretendía aplicar hasta una política de rigor mortis y sacrificios constantes que abriría la larga época de austeridad en la que desde entonces estamos instalados. Más de mil días de retrocesos constantes en aspectos clave de la vida cotidiana como el empleo, el mantenimiento del poder adquisitivo de la protección social, y en la calidad de la democracia.
En ese momento España tenía un déficit público del 11,2% y un paro del 20,15% de la población activa (four,6 millones de personas). En el comunicado de los ministros europeos se acuerda crear el Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera con el fin de apoyar a los países con problemas, a cambio de lo cual se aceleran los planes de consolidación fiscal y las reformas estructurales de España y Portugal. Tres días después, un noqueado Zapatero comparece en el Congreso y deja atónitos a los diputados anunciando una serie de recortes inéditos en la democracia: reducción de los sueldos de los funcionarios, congelación de las pensiones (excepto las más bajas); eliminación del cheque-bebé de 2.500 euros aprobado poco antes para estimular la natalidad; disminución de la inversión pública, la ayuda al desarrollo y la dependencia; ahorros obligatorios en las comunidades autónomas, etcétera.
El gobernante, de izquierdas de derechas, es obligado a prescindir de la voluntad ciudadana.
Zapatero trataba de evitar desesperadamente que a España le suceda lo que al resto de los países englobados en las siglas PIGS (Portugal, Irlanda y Grecia), que han sido van a ser intervenidos directamente, con fortísimos programas de ajuste a cambio de ayudas masivas llegadas de Europa (en complete, unos 400.000 millones de euros a lo largo del tiempo). Portugal, Irlanda y Grecia serán gobernados desde entonces por los hombres de negro que llegan a sus capitales, provenientes de la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI): la denominada troika. No habrá intervención directa en España, pero este plan de ajuste le costará a Zapatero primero su liderazgo dentro del PSOE y luego la más estrepitosa derrota electoral de los socialistas en cualquiera de las elecciones desde el año 1977.
Y lo que es más significativo: el 9 de mayo de 2010 inaugura en España una etapa de austeridad a jalones que ha cambiado la manera de vivir y de pensar de la mayoría de los ciudadanos: de la economía del miedo (a la incertidumbre, a la inseguridad económica, a quedarse atrás en una distribución de la renta cada vez más regresiva, a quedarse inactivo…) han pasado a la economía del sufrimiento (el paro, el empobrecimiento, la reducción de su protección social, la mortandad de empresas…).
Lo más parecido al cerco sufrido por Zapatero en esa fecha sucedió 19 años antes, cuando el emperador François Mitterrand, después de haber ganado las elecciones presidenciales francesas en una especie de éxtasis colectivo y en plena hegemonía socialista, es obligado por los mercados a cambiar su política de izquierdas y de expansión de la demanda, y ha de revertir decisiones tomadas como el incremento del salario mínimo, la expansión del déficit para aumentar la inversión pública, la reducción de la jornada laboral, la nacionalización de 36 bancos, etcétera. Es lo que mucho tiempo después, en 2012, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, teorizará sin darse cuenta cuando afirma en el Congreso: Los españoles no podemos elegir, no tenemos esa libertad”.
La disaster ha supuesto una gigantesca redistribución a la inversa: como Robin Hood, pero al revés
El segundo jalón en el programa de austeridad autoritaria” (denominada así porque viene impuesta) tiene lugar un año después del 9 de mayo de 2010. El verano de 2011 es testigo de los ataques especulativos contra la economía española, y la prima de riesgo sube constantemente en una danza incontrolable de picos de sierra. La volatilidad de los mercados castiga un día y otro a la deuda pública española (y por su capacidad de contagio, a la privada, la de las empresas y familias).
Durante esos meses se producen tres movimientos muy significativos. Primero, Zapatero convoca elecciones generales para el 20 de noviembre de ese año, de modo que, gane quien las gane (apenas hay misterio en la campaña electoral; todos los sondeos descuentan la mayoría absoluta del PP), tenga la mayor legitimidad y fortaleza parlamentaria para aplicar su programa. Segundo, el BCE manda una carta (hasta ahora secreta en su contenido íntegro) a Zapatero, y otra a Berlusconi (que sí la hace pública), en la que les conmina a ajustar más las respectivas economías y hacer más reformas de fondo. Se trata, en el caso español, de la segunda vuelta de tuerca en pocos meses. En la carta, el BCE, tan defensor de su propia independencia frente a los políticos, demanda al Gobierno español una reforma laboral profunda, la eliminación de la vinculación de los salarios con la inflación, nuevos ajustes fiscales y la activación de las reformas de la energía, alquiler de viviendas y servicios profesionales. La peculiaridad de la misiva es que va firmada en primer lugar por Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO), gobernador del Banco de España y miembro del equipo de gobierno del BCE, y luego por Jean-Claude Trichet, gobernador del mismo. MAFO, un obseso de la reforma laboral, se dirige a Zapatero desde Fráncfort para demandarle lo que no le concede desde Madrid. La contrapartida de estos ajustes y reformas es la ayuda de la autoridad monetaria europea para que España resista la oleada de ataques, calificada por Zapatero del siguiente modo: El bombardeo especulativo que está sufriendo España es comparable al que padecieron los americanos en Pearl Harbour”.
La tercera medida tomada por Zapatero es la más polémica de todas: la reforma de la Constitución (artículo 135), con el objeto de calmar definitivamente a los mercados. En un país como España, en el que ha sido imposible que los dos principales partidos se pusieran de acuerdo en la actualización de principios constitucionales considerados obsoletos (la sucesión hereditaria en la Monarquía, la incorporación del nombre de las autonomías la modificación del título VIII, que tantos exigen, etcétera), el PSOE y el PP se pusieron de acuerdo en un santiamén para incorporar una regla fiscal a la Constitución: limitar el déficit estructural a su mínima expresión, un tope a la deuda pública y, sobre todo, priorizar el pago de los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones sobre cualquier otra obligación (sanidad, educación, desempleo, pensiones, dependencia…). Una demanda histórica de la derecha europea —renunciar al arma de la política fiscal— fue asumida sin debate alguno por el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero.
El primer año y medio de gobierno de Rajoy ha supuesto un permanente 9 de mayo de 2010.
El último jalón de las políticas de austeridad es un continuo que se extiende durante todo el año 2012 y lo que va de 2013. Se podría decir que al menos el primer año y medio de gobierno del PP en España ha sido, en su conjunto, un permanente 9 de mayo de 2010. Cuando Rajoy llega a La Moncloa arroja a la basura el programa electoral con el que ha ganado las elecciones por mayoría absoluta, para aplicar una y otra vez las exigencias de Bruselas. Aparta todos y cada uno de los seis ejes fundamentales de su programa (Súmate al cambio): el crecimiento económico y la generación de empleo; la mejora de la educación; la garantía de la sociedad del bienestar y de la protección social; la reforma y la modernización del sector público; el fortalecimiento institucional y la regeneración política, y la proyección exterior, volver a ser fiables y creíbles en el mundo. Desde el 31 de diciembre de 2011, cuando Rajoy aprueba el mayor recorte de la historia y una gran subida de impuestos, todo ha ido hasta hoy en la misma dirección. Su objetivo ha sido el mismo que el de Zapatero: evitar la intervención directa de la economía española.
Así pues son ya dos los Gobiernos españoles, de distinto signo político, los que no han podido aplicar sus propias recetas para salir de la crisis, y que se ven obligados a rectificar por la presión exterior. Gobiernos que, de facto, no gobiernan con los programas con los que fueron elegidos. A consecuencia de la pertenencia de España a la UE y al membership del euro, el gobernante democrático español, sea de derechas de izquierdas, se ha visto obligado a prescindir de la voluntad del pueblo que gobierna. Como afirma José Ignacio Torreblanca en el Informe sobre la democracia en España 2013, de la Fundación Alternativas, hay una percepción dominante de que los márgenes de maniobra de los Gobiernos nacionales se han reducido más allá de lo aceptable desde el punto de vista democrático; numerosos ciudadanos europeos sienten que las políticas y decisiones que afectan a sus vidas escapan a los controles democráticos. Instituciones como el BCE el Eurogrupo, escasamente democráticos, imponen duras condiciones para calmar a los mercados, mientras que los Gobiernos nacionales, democráticamente elegidos, no tienen alternativas y deben asumir las recetas tecnocráticas emanadas desde Bruselas, Fráncfort Washington.
Ello conlleva un alto nivel de desafección ciudadana. Si al comienzo de la disaster, en 2007, un sixty five% de los españoles decía confiar en la UE y solo un 23% expresaba recelo, al cierre de 2012 los que manifestaban prejuicios hacia la UE habían crecido hasta un seventy two%, y los que creían en ella tan solo son un 20%. Ello ocurre también con otras instituciones. En diciembre de 2012, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), una organización multilateral sin poder ejecutivo, proponía al Gobierno español que subiese más el IVA, abaratase más el despido, suprimiese con carácter restrictivo algunas deducciones por vivienda y endureciese las condiciones para cobrar el seguro de desempleo. Si cualquier Gobierno, del signo que sea, tiene que aplicar medidas como las citadas aunque no las comparta, a los partidos políticos que los sustentan les sucederá como en el cuento de Alicia de Lewis Carroll: los ciudadanos los apreciarán como Tweedledum y Tweedledee, los gemelos que luchaban fieramente el uno contra el otro por nimiedades sin sentido; como la Pepsi y la Coca-Cola; como los detectives Dupont y Dupond, de Tintín. En su libro sobre Las promesas políticas, el sociólogo José María Maravall recuerda que la democracia representativa requiere que los ciudadanos puedan elegir entre alternativas genuinamente diferentes y que compitan partidos ofreciendo propuestas distintas sobre temas sustanciales. Si las diferencias entre partidos y entre Gobiernos hubiesen desaparecido, si prometiesen distintas cosas, pero solo pudieran aplicar las mismas recetas, los ciudadanos podrían votar, pero no elegir”.
Las protestas en la calle que han protagonizado los indignados a través de sus distintas formaciones tienen que ver con lo anterior. Expresiones como no nos representan”, todos los políticos son iguales” lo llaman democracia y no lo es” se imbrican en esa sensación de que el voto ciudadano no influye, y de que el poder económico (al que no se puede castigar premiar con el voto, porque no es democrático) siempre es prevalente respecto a las decisiones políticas. El filósofo Tzvetan Todorov (Los enemigos íntimos de la democracia) entiende que las principales amenazas que pesan hoy sobre la democracia proceden no de fuera, de los que se presentan abiertamente como sus enemigos, sino de dentro, de ideologías, movimientos y actuaciones que dicen defender sus valores: En el conflicto con el totalitarismo, la democracia se enfrentaba a fuerzas que impedían la libertad de la persona. Se trataba entonces de una hipertrofia del colectivo en detrimento del individuo, y el propio colectivo estaba sometido a un pequeño núcleo de dirigentes tiránicos. Pero en el mundo occidental actual una de las principales amenazas que pesan sobre la democracia no procede de la expansión desmesurada de la colectividad, sino que tiene que ver con el fortalecimiento sin precedentes de determinados individuos e instituciones que de golpe ponen en peligro el bienestar de toda la sociedad”.
Al comienzo de la disaster, el 65% de los españoles confiaba en la UE. En 2012, solo es un 20%
Mientras algunos hablan de tres años de dictadura de la austeridad”, Pierre Moscovici, ministro de Economía y Finanzas francés, ha redefinido el concepto diciendo que austeridad es cuando matan al paciente”. El balance que se puede hacer de estos mil días de recortes, ajustes y sacrificios siempre en la misma dirección es brutal en términos de pobreza y desigualdad: la renta per cápita española se sitúa hoy en términos similares a los del año 2002, por lo que teniendo en cuenta solo este indicador ya se podría hablar de década perdida. Según Eurostat, la oficina estadística de la CE, España es el país más desigual de la UE, junto a Portugal, Bulgaria y Letonia. La caída en los niveles de bienestar ha sido más intensa que en la mayoría de los países europeos, la pobreza se ha hecho simultáneamente más extensa (afecta a más gente) y más intensa (es más profunda), etcétera. Las expectativas sociales de mucha gente se han derrumbado, afectadas por la escasa esperanza de los cambios a corto y medio plazo; el bienestar psicológico de los hogares ha tocado fondo, lo que repercute incluso en el hecho de consumir; y la devaluación que se ha obtenido con las políticas aplicadas en términos de salario y empleo (objetivos espurios de una reforma laboral muy agresiva) son difícilmente repetibles.
En su último ensayo (Todo lo que period sólido), Antonio Muñoz Molina advierte de que no puede seguir reduciéndose indefinidamente el presupuesto de la justicia de la educación, la paga de los policías, la dotación de los servicios contra incendios, el número de camas los turnos de médicos y de quirófanos… so peligro de devastación. Pasado cierto tiempo, el desastre y el deterioro dejan de ser reversibles. Las cosas se deterioran poco a poco, y de pronto, en vez de continuar en ese estado que se ha vuelto tolerable, se hunden del todo, sin transición, como se hunde una casa que parecía detenida en una lenta ruina.
La austeridad impuesta y a largo plazo, en sociedades con necesidades crecientes por las dificultades económicas, no scale back la pobreza y genera más desigualdad. La salida a la crisis impuesta en Europa ha significado hasta ahora una distribución de la renta, la riqueza y el poder enormemente regresivos: de abajo hacia arriba, como un Robin Hood a la inversa. No es de extrañar la reflexión explicativa del desapego ciudadano que hace el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz: la gente observa que los mercados no funcionan (y el que menos, el mercado del trabajo); ve que el sistema político del que se ha dotado para convivir (la democracia) no corrige los fallos del mercado; como consecuencia, aumentan la desafección sobre la democracia y sobre la economía de mercado al mismo tiempo, lo que desgraciadamente recuerda otros tiempos más ingratos.
Sin un ultimate para la disaster
»02-05-2010.
Grecia acepta un acuerdo con la UE y el FMI para recibir one hundred ten.000 millones de euros. En julio de 2011 llega el segundo rescate, de 109.000 millones. En noviembre de 2010, Irlanda pide sixty seven.500 millones. En abril de 2011, Portugal solicita su propio rescate de 78.000 millones. En marzo de 2013, Chipre se convierte en el cuarto país intervenido y recibe 10.000 millones.
»12-05-2010.
El presidente José Luis Rodríguez Zapatero anuncia nueve medidas para recortar el gasto en 15.000 millones.
»15-05-2011.
»25-08-2011.
PP y PSOE pactan la reforma urgente de la Constitución para fijar un tope de déficit del 0,4% a partir del año 2020. El 13 de agosto, el Banco Central Europeo (BCE) decide la compra de deuda pública española e italiana. Envía una carta a ambos países con un listado de reformas exigidas.
»20-eleven-2011.
»30-12-2011.
El Ejecutivo notifica un ajuste de 8.900 millones de euros. Anuncia que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha declarado un déficit público en 2011 inferior al real.
»10-02-2012.
»29-03-2012.
Primera huelga common de la legislatura contra la política de Mariano Rajoy.
»09-04-2012.
El Gobierno comunica que habrá un recorte adicional de 10.000 millones de euros en educación y sanidad.
»09-05-2012.
»10-06-2012.
El Gobierno español pide a Europa hasta a hundred.000 millones de euros para rescatar la banca.
»24-07-2012.
La prima de riesgo alcanza máximos históricos: 638 puntos básicos.
»26-07-2012.
El presidente del BCE, Mario Draghi, afirma que hará todo lo necesario para salvar el euro. La prima de riesgo española baja 50 puntos ese día.
»eleven-07-2012.
El Gobierno del PP acomete el mayor ajuste de la democracia, de sixty five.000 millones en dos años.
»29-09-2012.
El Consejo de Ministros adelanta el proyecto de presupuestos de 2013 con una ampliación de ajustes.
»14-eleven-2012.
Segunda huelga normal tras las medidas del Gobierno del PP.
»30-11-2012.
El Consejo de Ministros resolve no pagar a los pensionistas por la desviación de la inflación en 2012.
»25-04-2013.
La Encuesta de Población Activa señala que el desempleo es del 27,6%. Hay 6,2 millones de personas sin trabajo en España y 1,9 millones de hogares sin un solo miembro en activo. El fifty seven,2% de los parados son menores de 25 años. El Gobierno anuncia que al remaining de la legislatura habrá 1,3 millones de empleos menos que al comienzo.
»Abril de 2013.
El Ejecutivo señala que la recuperación no llegará al menos hasta 2016, dos años más tarde de lo previsto. Amplía la subida del IRPF y prevé que la deuda pública ronde el a hundred% del PIB en 2016. El PIB -1,3% este año, casi el triple de lo anunciado.


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