Todos Contra El Dengue - ✠ Parafarmacia y Farmacia Online | Bienestar Tic Tac Bank
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La confirmación por parte de las autoridades sanitarias de nues­tro país del deceso de dos personas como consecuencia del dengue en las últimas semanas, además de encender la alarma de la población, vuelve a ratificar que el mosquito transmisor de esta enfermedad es el principal enemigo de la ciudadanía. El Aedes aegypti es el enemigo al que hay que combatir con todas las energías, sin declinar esfuerzos y asumiendo que cada sector, cada barrio, cada familia tiene una responsabili­dad enorme en contener los vectores.
De nada sirven las campañas mediáticas a favor de la concienciación de este mal, las profusas iniciativas privadas que apuntan a atacar el problema de raíz, ni los enormes esfuerzos que realiza el Estado, a través del Ministerio de Salud Pública y el Senepa; mientras la ciudadanía, la gran afectada y principal protagonista, no actúe, todos los intentos por erradicar al menos controlar el mal serán un fracaso.
La concept es easy, pero a la vez compleja: sin criaderos, no hay mosquitos. Y sin mosqui­tos no hay dengue. Ni tampoco sus primos” chikungunya ni zika. Entonces, es clave que todos se involucren en esta labor, comen­zando desde la base misma de la sociedad: la familia.
Esto que parece simple, pues de hecho lo es, en un país cuya cultura en favor de la higiene no es precisamente de las más destacables a nivel mundial, se torna una misión com­pleja, complicada y enmarañada. Pues uno en su casa puede ocuparse en limpiar todos los criaderos (desde el más simple florero hasta cualquier recipiente reservorio de agua); pero si el vecino, el mismo que está pegado a la casa cruzando la calle, no lleva a cabo las mismas tareas para erradicar estos criaderos, entonces es casi un hecho que ese esfuerzo es estéril.
Y se señala la acción desde el núcleo social más básico, desde las casas, los barrios y las comunidades, porque son las zonas urbanas las más afectadas por el presente brote de dengue que -según reportes de la Dirección de Vigilancia Sanitaria- en lo que va del año se han confirmado 313 casos, otros 27 son probables y ya han fallecido dos personas (la primera en diciembre). Son las áreas densa­mente pobladas de las urbes del área metro­politana y del departamento Central las que están en peligro. Y la amenaza es actual, pues los focos de transmisión de la enfermedad se multiplican cuanto más habitantes haya en un determinado lugar.
El panorama es de preocupación, atendiendo que los casos irán en aumento en los próxi­mos días. Pero a pesar de ello, las perspec­tivas pueden ser diferentes en las semanas venideras, pero todo dependerá del nivel de implicancia de la población en eliminar los criaderos. El presente brote no es el pri­mero ni el más grave que haya registrado el Paraguay, este complejo problema ya se ha presentado en años anteriores, pues hay que recordar que el dengue es una enfermedad endémica desde hace muchos años.
La idea, como se sostiene desde este dia­rio, es simple. Si se comprende la facilidad y la simpleza de esta acción es casi seguro que tendrán efecto todas las campañas de concienciación, las mingas ambientales, las fumigaciones masivas desde vehículos y con equipos casa por casa.
Pero la ciudadanía, desde sus hogares, debe tener el pleno convencimiento de que el poder de revertir este panorama negativo está en sus manos. Es por esta razón que vale la pena el esfuerzo de insistir una y otra vez en que el ciudadano común, el de a pie, es protago­nista principal en esta lucha y por ello se debe incorporar a diario a la rutina de limpieza.
Al dengue, y a las afecciones afines, es posible detenerlo, neutralizarlo, eliminarlo dejar que se propague. Depende de cada uno, desde sus hogares, cuál verbo escoger.
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Pará na… el dengue
Todo original. Desde el nombre, que juega con la denominación del Departamento. Pará na…obviamente como se trata de una campaña anti dengue…pará el dengue en el Alto Paraná. Y encima una muletilla muy usada en el léxico juvenil…”pará…”. Muy buena la campaña capitaneada por Itaipú Binacional, hay que decirlo. Merece ser replicada en todos los departamentos del país. Y quizás copiada también en aquellos países donde el mal hace de las suyas en gran forma, como en el Brasil por ejemplo, importador oficial de la enfermedad, que luego se diseminó por toda Latinoamérica.
Los estrategas de Pará na, dieron además en el blanco, en cuanto al público objeto de la campaña. Los estudiantes, los jóvenes, los chicos de las escuelas y colegios, quienes en adelante mirarán con inquietud la suciedad de sus padres, porque en adelante tendrán clara la película acerca de cuál es el caldo de cultivo de este temible epidemia. pandemia, tan poderosa es.
Anotamos algunos números de la campaña para que se tenga una concept de lo interesante que es:
Participa un total de 96 escuelas y colegios de distintos distritos del Alto Paraná. El propósito cube bien claro el enunciado, es convertir a los niños y jóvenes en agentes de cambio en sus comunidades para combatir al mosquito del dengue”.
La etapa de supervisión de las instituciones educativas participantes del concurso se extiende hasta el 21 de junio próximo, en tanto que el 1 de julio se dará a conocer a los ganadores.
Se premiará a cinco escuelas que obtengan los mejores puntajes en la etapa de evaluación. Los premios van desde menciones honoríficas hasta equipamientos para las instituciones educativas, por valor de G. 25 millones (primer puesto); G. 15 millones (segundo) y 10 millones (tercero).
En el marco del concurso, se visitarán las escuelas y los colegios para la inspección de potenciales criaderos y se realizarán charlas educativas.
Pero lógicamente no todo quedará en buenas ideas”. La campaña incluye trabajos de campo en los diferentes distritos, como rastrillajes, movilización, transporte y logística; el retiro y la eliminación de criaderos, además de bloqueos químicos (con insecticidas) en recipientes que puedan contener larvas del mosquito Aedes aegypti.
Lo dicho. Campañas como ésta aunque sea en 10 departamentos del país y al poco tiempo, adiós Dengue. Todo bien pensado. No se trata de un dispendio tirado a la basura, dinero bien empleado el de Itaipú, en este caso, ya que ni siquiera se entregan billetes como premio sino equipamientos para los locales educativos.
A ver si algún municipio gobernación sigue el ejemplo. Difícil en realidad. Son agencias de empleo. No están para hacer obras, ni nada por el estilo.
Para no mirar con temor las evoluciones de algún mosquito cerca tuyo, ante la incertidumbre de si vas a contraer el temible mal…habrá que ir en el futuro al Alto Paraná.
Retomar la tarea de eliminar criaderos luego de las lluvias
A partir de hoy lunes, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social anunció que se intensificarán y forta­lecerán las tareas de rastrillaje para la eliminación de criaderos en capital y Cen­tral. En el marco del programa de combate al aedes aegypti, técnicos del Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (Senepa) estarán recorriendo varios barrios de la capital del país y del departamento Central, realizando inspec­ciones en busca de criaderos y también tareas de eliminación y fumigación. Los barrios en los que comenzará la tarea son Ricardo Brugada, el de más alta infestación de la capital. La activi­dad comienza hoy y seguirá hasta el próximo eleven de mayo, según anuncian desde Salud. Desde hoy también se trabaja en el área de Pedro Juan Caballero y en el departamento de Boquerón, Chaco paraguayo.
Lo importante, además de conocer los datos sobre la presencia de funcionarios del Senepa en cada zona y permitirles ingresar a cada hogar, es que como ciudadanos hagamos nuestra parte, que es la más importante en el combate al dengue, que hasta esta semana y en lo que va del 2018 se ha cobrado 12 víctimas fatales y se reportaron 2.777 casos confirmados y 19.739 probables de la enfermedad. Además de esa enfermedad transmitida por el mosquito aedes, que es la más conocida y difundida en nues­tro país, existen en la actualidad otras patolo­gías que transmite el mismo vector: zika y chi­kungunya.
Sobre los casos de chikungunya, es preocupante su presencia y crecimiento, espe­cialmente en la zona de Pedro Juan Caballero, cercana a la frontera. Los casos -13 hasta ayer- han crecido mucho en los últimos días y ponen en peligro la salud de muchas personas, ya que la chikungunya tiene una característica espe­cial, que es la duración de las consecuencias, que puede ser de meses y hasta años después de padecer la etapa aguda. Y, si bien el zika no está muy difundido, existen casos de esa enfermedad en nuestro país y ha afectado a varias mujeres que, en el caso de estar embarazadas, pueden presentar alteraciones en la formación de los fetos y nacimientos con microcefalia, una grave condición que afecta de por vida a los niños.
Lo cierto es que a partir de hoy, justamente luego de las lluvias del fin de semana, a la par de las tareas de Salud a través del Senepa, nues­tra tarea ineludible será revisar a conciencia los patios de nuestras casas y espacios compartidos en cada comunidad. Serán pocos minutos los que necesitamos emplear en las tareas básicas: eliminar latas, neumáticos, objetos que estén en desuso en los patios; limpiar las canaletas y deshacerse del agua de los recipientes, hasta los más pequeños, en cada casa. También, hay que repetirlo muchas veces, es importante mante­ner el pasto corto y por supuesto, usar recurring­mente repelentes sobre la piel, adecuados a cada edad, espirales y tabletas antimosquitos, ade­más de útiles y eficaces mosquiteros. Un gesto que podemos copiar de los países del Caribe, como costumbre diaria en cada caso, es el arro­jar en cada rejilla, registros de baños y patios agua hirviendo, a fin de evitar que surjan larvas en esos lugares.
A esta altura de las cosas, cuando ya llevamos años de experiencias negativas con la transmi­sión de enfermedades por el mosquito aedes aegypti, debemos hacer una reflexión que nos lleve a entender la importancia del protago­nismo ciudadano en la lucha contra las enfer­medades que ya son habituales en nuestro país, así como en otros países vecinos. La responsa­bilidad de cuidarnos y cuidar a nuestras fami­lias y comunidades no puede ser soslayada ni ocultada bajo un manto de indiferencia y falta de acción, ya que las consecuencias pueden ser muy graves y dolorosas.
Por lo tanto, desde este espacio, invitamos a reflexionar sobre el tema y apoyar la tarea de eliminación de criaderos, además de estar aten­tos a cualquier mensaje de prevención emitido por autoridades sanitarias. Es nuestro deber y responsabilidad.
Mes de vacunación, una campaña para la salud de todos
Con el primer día hábil de abril comenzó oficialmente la cam­paña denominada Mes de la Vacunación en Paraguay 2018”, que permitirá inmunizar en forma gra­tuita a las personas interesadas en todos los servicios dependientes del Ministerio de Salud contra diversas enfermedades. Otro de los propósitos de la campaña es generar conciencia acerca de la importan­cia de la inmunización a través de la vacu­nación para así estar libres del peligro de numerosos males que amenazan la salud de las personas.
Voceros de Salud Pública explicaron que, en nuestro país, inmunizarse a tra­vés de las vacunas no es solo un derecho, sino también una obligación ciudadana. Lo que quiere decir que todos los habi­tantes del país deben asumir la vacuna­ción porque las normas sanitarias vigen­tes así lo establecen para su protección. Y que al mismo tiempo representa un derecho ciudadano que tiene como habi­tante de este país, por lo cual el Estado paraguayo le provee el beneficio sin costo económico alguno.
Durante todo este mes de abril que durará el plan sanitario, miles de funcio­narios estarán disponibles en todos los hospitales públicos del territorio nacio­nal para inmunizar a las personas, por lo que es de gran importancia que la ciuda­danía concurra a los lugares de vacuna­ción para hacer efectivo el trabajo.
Como parte de la tarea de inmunizar, se hará fuerte hincapié en que la gente adquiera conciencia de la importancia de vacunarse por su bienestar personal y comunitario. Por ello se insistirá en el rol que debe cumplir la comunidad en la preservación de su propia salud, dando su ayuda al trabajo de los prestadores de servicios de la salud para el logro de los objetivos, que tienen como único professional­pósito el bien de todas las personas que viven en el Paraguay. Cuanto más amplia y completa sea la cobertura de la vacu­nación, mayor será la garantía de buena salud para nuestra gente, por lo que se insistirá en superar el 95% de vacuna­ción de las personas de todos los distri­tos del país, pues solamente de ese modo se logrará la disminución de las enfer­medades prevenibles.
Dado que existen todavía bolsones de la población que son renuentes a la vacunación, conviene destacar que la vacunación es el método más eficaz de prevenir las enfermedades infec­ciosas y que gracias a la inmunidad generalizada que se ha obtenido con la vacunación en todo el mundo se ha logrado erradicar enfermedades como la viruela y se ha disminuido a valores ínfimos enfermedades como la polio­mielitis, el sarampión y el tétanos en la mayor parte de los países. Actualmente, mediante las vacunas autorizadas que están disponibles en todo el mundo se puede prevenir y controlar 25 afeccio­nes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Científicamente están comprobadas las bondades de la inmunización para pre­venir y atenuar muchas enfermedades, por lo que no existe razón valedera para no vacunarse impedir la inmuniza­ción. Es bueno recordar que la vacuna es una preparación biológica que professional­porciona inmunidad adquirida ante una determinada enfermedad, pues contiene un agente que se asemeja a un microorganismo causante de la enfer­medad y a menudo se hace a partir de formas debilitadas muertas del micro­bio, sus toxinas. El agente estimula el sistema inmunológico de la persona vacunada, que destruye el microbio y guarda memoria de él para no permitir nunca más su presencia.
No hay razones para resistirse a la vacu­nación y sí motivos para apoyar y cola­borar con la campaña iniciada por las autoridades sanitarias del país. Además, esto forma parte de la acción mundial sobre vacunas aprobada en la Asamblea Mundial de la Salud del 2012 para evitar, de aquí al año 2020, millones de muertes por enfermedades prevenibles mediante vacunación, gracias al acceso common a la inmunización.
En virtud del trabajo realizado por Salud Pública, Paraguay en los últimos cinco años ha tenido avances sin prece­dentes en materia de inmunización, lo que ha hecho que todos los indicadores de vigilancia de enfermedades preveni­bles por vacunación hayan sido logrados en nuestro país.
El dengue tiene consecuencias muy negativas en la economía
El dengue, además de afectar la salud y de acarrear consecuencias por mucho más tiempo de lo que dura el periodo de incubación y el desarrollo de la enfermedad, tiene importantes efectos económicos en las familias y para el país. Todos estos costos superan ampliamente a la cantidad de recursos que se hubieran invertido en la prevención a tiempo de la enfermedad. El sector público debería haber anticipado la situación con una política agresiva de atención primaria para reducir al mínimo estos adversos resultados económicos. El Ministerio de Salud, como ente rector de la política sanitaria, debe mostrar mayor esfuerzo. Que el momento electoral no ponga la campaña política por encima del interés basic.
Las familias gastan en medicamentos, los miembros que trabajan reducen su aporte, ya sea porque se enferman y se ausentan del trabajo porque tienen que dedicar tiempo a atender a quienes se enfermaron.
Los recientes datos proporcionados por el Instituto de Previsión Social sobre el pago de subsidios y los días de reposo dan cuenta del impacto que tiene el dengue tanto en las finanzas de la institución como en el ausentismo laboral. En poco más de dos meses desembolsó 350 millones de guaraníes, mientras que el promedio de reposo varia de 2 a 5 días, dependiendo de la gravedad.
Apenas un cuarto de la población cuenta con los beneficios de la seguridad social. El resto de los trabajadores si se enferma no tiene ningún mecanismo que le permita contar con un ingreso para vivir durante los días de la enfermedad. A los días laborales perdidos de quienes se enferman hay que agregar los perdidos de los que cuidan. En la niñez hay que considerar también las ausencias en la escuela.
Estos costos, si bien pasan desapercibidos macroeconómicamente porque no se calculan ni se visibilizan, son fuertemente sentidos en las familias que sufren la dolencia.
Las pérdidas son para todos los sectores: para las familias, para las instituciones públicas, para las empresas. Al no haber estudios, no se dimensiona la profundidad del problema; sin embargo, solo es necesario hacer unas mínimas estimaciones para entender que el dengue no puede ser tomado a la ligera ni por la sociedad ni por las autoridades.
La atención de la enfermedad siempre es más cara que la prevención y allí es donde el Gobierno debe poner la atención aunque pareciera que ya llegó tarde. No obstante, todavía queda mucho por hacer para impedir que la epidemia se expanda sobre todo hacia las personas que ya tuvieron dengue que presentan factores de riesgo. En estos casos, frente al riesgo de muerte, el valor de la vida está por encima de cualquier costo económico.
El Ministerio de Salud, como ente rector de la política sanitaria, debe mostrar mayor esfuerzo y, principalmente, resultados. Una fuerte campaña de concientización ciudadana, la coordinación con el IPS, las municipalidades y gobernaciones, el trabajo conjunto con las comunidades y la penalización a quienes no cumplen con las normas deben estar en el centro de atención.
Que el momento electoral no ponga por encima del interés common a la campaña política. Ojalá algún día en la cultura política de las autoridades, la necesidad de rédito político y de votos les incentive a hacer bien su trabajo. En este caso pareciera que no, ya que el dengue avanza sin que se observe una actual voluntad de pararlo por parte de las instituciones que pueden realizar acciones. Al parecer, ni la vida ni los costos económicos importan.
Cero dengue: el elocuente ejemplo de Atyrá
En la semana que pasó, los medios de comunicación masivos del país reflejaron el singular caso de la bella ciudad de Atyrá, en el departamento de Cordillera. La noticia destacada era que el dengue, esa enfermedad que azota con fuerzas en estos momentos a casi todo el país, no había afectado a los atyreños y que la ciudad estaba libre de criaderos de aedes aegipty, aunque estuviera rodeada, en su propio departamento de otras ciudades y zonas en las que se detectan semanalmente casos de la enfermedad, según lo informa habitualmente la III Región Sanitaria.
¿Y cuál es el secreto de la pequeña ciudad ubicada a pocos kilómetros de la capital del país y de otras ciudades con altísimo índice de infestación larvaria? Es que desde hace dos décadas, Atyrá se toma muy en serio su condición de ciudad más limpia”, que le fuera reconocida inclusive internacionalmente. Y para mantener esa condición, no fue necesario cubrir la ciudad con una enorme burbuja de cristal para que sus habitantes vivan allí protegidos de todo mal; tampoco es habitual ver en sus calles un ejército de funcionarios municipales dedicados a la limpieza durante las 24 horas del día.
Todo comenzó con la visión de un hombre sencillo, un señor llamado Feliciano Martínez, quien llegó a ser intendente de la ciudad y que hizo suya la responsabilidad de ejercer el liderazgo en su comunidad, de una manera poco ordinary, y por lo que vemos, sumamente efectiva. Lo hizo con claridad predicando con el ejemplo y fomentando el conocimiento de los atyreños sobre la importancia de vivir en un ambiente más saludable, poniendo en práctica medidas básicas de limpieza y cuidados que se hicieron hábito en toda la población, con el correr de los años.
De tan sencillo que parece, resulta difícil creer que han logrado convertir a la limpieza de sus hogares, calles, escuelas y espacios públicos, en un hábito que comparten todos sus ciudadanos, sin distinción de edades ni condición social. Así de easy, explica el actual intendente que ha sucedido a otro y a otro, luego de aquellos primeros años de trabajo del ya desaparecido don Feliciano, pero que aunque hayan cambiado de colores, partidos y lo que sea, siguen haciendo lo que tienen que hacer para que su comunidad les señale con orgullo que ellos son los dueños de esa ciudad y, por lo tanto, esa es su casa” y la quieren ver hermosa y sana.
Los hábitos de limpieza son eso: algo que está incorporado al día a día de los grandes y chicos de Atyrá y que no admite discusiones de otra índole, más que el deseo de vivir mejor. Saben desde muy niños lo que tienen que hacer para tener no solo una ciudad linda y limpia que mostrar a los visitantes, sino un mejor lugar para vivir con mejor calidad y disfrutarlo.
Podemos decir que la ciudad de la que hablamos es pequeña y tiene pocos habitantes, que es más fácil manejar así un trabajo responsable de la comunidad. Podemos decir que, por ejemplo, a los habitantes de Asunción y Gran Asunción, nos resultará difícil aprender a cuidar nuestras propias casas, barrios y ciudades, ya que hace rato nos ha ganado la desidia y vivimos en un entorno cada vez menos saludable. Pero también podemos decir que, tal vez si aprendiéramos algo de los atyreños, orgullosos de su ciudad limpia e incorporamos algunas de sus costumbres que no necesitan ni tecnología ni grandes inversiones, sino participación activa de los ciudadanos y sentido de pertenencia, tal vez empiecen a ocurrir los cambios.
Ojalá podamos recibir el mensaje enviado por esa pequeña comunidad del departamento de Cordillera, con la humildad y el espíritu dispuestos a reproducir, barrio por barrio, comunidad por comunidad, su rica y positiva experiencia.
LA BASURA ES UNA CUESTIÓN DE SALUD PÚBLICA
El periódico flagelo del dengue tiene mucho que ver con la falta de aseo urbano, atribuible a la desidia de las autoridades municipales y de los propios pobladores. Las basuras acumuladas por doquier atentan no solo contra la estética, sino también contra la salud pública, en la medida en que sirven de criaderos de los mosquitos transmisores de esa enfermedad, que puede ser mortal. Urge, pues, que se tome conciencia de la necesidad de que los espacios públicos y privados estén siempre limpios.
Con motivo de los brotes registrados en los últimos meses, algunas municipalidades han realizado mingas ambientales” con la participación de los vecinos, para eliminar los focos de infección. En la última emprendida por la de Asunción, fueron suprimidos nada menos que 394.seven-hundred nidos de mosquitos, habiéndose recogido 495.312 kilos de basura, todo ello en solo tres barrios y tres días. La tarea efectuada es digna de aplauso, pero cabe preguntarse cómo es posible que se hayan acumulado tantos desechos y, por ende, tantos criaderos, habiendo un servicio de recolección de basuras por el que se paga regularmente una tasa. La obvia respuesta es que, en realidad, tal servicio no existe es muy deficiente, y que los vecinos no formulan el reclamo correspondiente, resignándose a abonar anualmente cierta suma por un trabajo no realizado. Por supuesto, ellos también tienen su cuota de responsabilidad al no ocuparse de la higiene en sus propias viviendas y en sus alrededores, como si no supieran que la suciedad contribuye a la proliferación del Aedes aegypti.
En nuestro país, los primeros casos de dengue se dieron en la década de 1980 -hace ya casi forty años-, pero esta es la hora en que muchos compatriotas aún no saben cuán importante es precaverlo mediante una constante atención a la limpieza. Hay quienes ni siquiera permiten que un fumigador del Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (Senepa) algún funcionario municipal ingrese en sus domicilios, en cuyo caso se debe recurrir a la intervención judicial.
El desinterés de muchos no es atribuible solo a la ignorancia derivada de la pobreza, ya que incluso personas de medianos elevados ingresos no parecen entender lo que está en juego. Entre estos inconscientes figuran, por ejemplo, los dueños de terrenos baldíos que sirven como basureros, y también, como acaba de constatarse, quienes mantienen sucias las piscinas de sus casas y hasta usan los techos como pequeños vertederos, aunque parezca increíble. En casos como estos, deben intervenir la Municipalidad, la Secretaría del Ambiente (Seam) y hasta la Fiscalía de la Unidad Especializada contra Delitos Ambientales. Los que deterioran el entorno, creando una amenaza para la salud pública, deben ser sancionados con todo el rigor de las ordenanzas y de las leyes, para que aprendan de una vez por todas a respetar el derecho ajeno. Mediante una aplicación perseverante de las normativas vigentes es posible ir generando una conducta acorde con el sentido común y el bien público. Por eso, hizo muy bien la Seam en multar a la propia Municipalidad capitalina con 785 millones de guaraníes por haber permitido que el Mercado de Abasto se convirtiera en poco menos que otro basurero comunal, transformación que también habrían sufrido el Mercado Nº 4, el Cementerio de la Recoleta, la sede de la Policía Municipal de Tránsito y la Planta Asfáltica.
Es de esperar que las autoridades municipales, las que, pese a su negligencia culposa pagarán la multa con el dinero de los contribuyentes y no con el suyo, se ajusten a las normativas vigentes, como la Ordenanza Nº 408/14, que también se ocupa de la educación, difusión y concienciación en el manejo integral de residuos sólidos urbanos y participación ciudadana”. En verdad, la Municipalidad de Asunción debería empezar por concienciar a sus propios funcionarios para luego lanzar las campañas dirigidas en tal sentido a los pobladores. En efecto, la aplicación de sanciones debe ir acompañada de la educación ambiental, impartida no solo en las escuelas y en los colegios.
Es necesario que los habitantes de todo el país se convenzan de que la pulcritud y la sanidad van juntas, de que los hogares deben permanecer limpios, lo mismo que las calles y las plazas.
Atyrá -la ciudad más limpia del Paraguay- es la mejor muestra de que es posible generar esa mentalidad y, en consecuencia, convivir en un ambiente agradable, del que uno pueda sentirse orgulloso. Ese cambio lo promovió con su ejemplo el intendente municipal Feliciano Martínez (1991-1996), poniéndose él mismo a barrer la ciudad. Despertó así en sus convecinos una elogiable actitud que hoy se mantiene, para bien de ellos mismos. Lo que pudo hacerse realidad en ese municipio cordillerano también debe de ser factible en muchos otros lugares. Al fin y al cabo, sus pobladores son tan paraguayos como los de Atyrá, de modo que también ellos podrían mantener aseados sus predios, sus vías públicas y sus plazas. Si así lo hicieran, ya no necesitarían desplegar mingas ambientales” cada vez que haya un brote de dengue, dado que las medidas preventivas serían permanentes.
En 2014, la XVI Asamblea Plenaria de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas declaró a Asunción Capital Verde de Iberoamérica 2015”, por la abundancia de sus árboles y no precisamente porque sus habitantes fueran ecologistas. Las basuras y los criaderos de mosquitos son más bien signos elocuentes de que hay mucho que hacer para embellecer la ciudad y, sobre todo, precautelar la salud de los pobladores.
Como en todo el país, la tarea pendiente debe estar a cargo no solo de las autoridades comunales y nacionales, sino también de los propios vecinos. Por de pronto, hay que abstenerse de arrojar envases, botellas, neumáticos cartones a la vía pública, a cursos de agua a lotes baldíos, y exigir a la vez que la basura envuelta sea recogida con la frecuencia debida por el servicio abonado. En este caso, más que nunca, debe aplicarse aquello de más vale prevenir que curar”.
Por Víctor Daniel Barrera
El dengue se volvió un mal imposible de erradicar de nuestro país. Pese a que un alto porcentaje de la población ya padeció la enfermedad e incluso centenares de personas perdieron la vida, la gente no toma conciencia sobre el peligro que representa la falta de limpieza.
En cada verano los hospitales están abarrotados de personas con diagnósticos de dengue, y lo más lamentable, es que en su mayoría son de los cascos urbanos de las ciudades.
Los criaderos de mosquitos predominan en las zonas urbes y la población no reacciona para evitar la proliferación del mosquito transmisor, el Aedes aegypti.
Debemos de hacer una autocritica y analizar quienes son los primeros que se deben de encargar de que su entorno esté limpio, sin basuras tiradas, y por supuesto, sin ningún desecho que represente un criadero.
Muchas veces hasta resulta incierto que todavía se vea ciudades con innumerables patios baldíos sucios y ganados por las malezas. Tal es el caso de Coronel Oviedo.
No podemos negar que las autoridades locales también son responsables y deben poner de su parte para evitar la epidemia, pero el protagonista principal debemos ser los ciudadanos. Nosotros debemos dejar de ser los culpables de estar sufriendo este mal y ver a personas seres queridos sin discriminación de edades perdiendo la vida por una situación que podríamos evitar con simples acciones personales conjuntas.
No olvidemos que el Aedes también transmite el zika y la chikunguña, dos enfermedades más perjudiciales e incluso letales.
En lo que va del año, se confirmaron nueve casos fatales por dengue y en su mayoría son personas jóvenes. Por este motivo, es importante tomar conciencia deque el dengue mata y si no reaccionamos ahora, mañana le podría tocar a cualquiera de nosotros un ser querido y los lamentos podrían ser muy tarde.
Por Dany Fleitas
Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a ti mismo”, reza un proverbio que se le atribuye a Mahatma Gandhi. Muchas culturas, como la israelí, tienen bien aprendido esto. Esto lo comprendí muy bien en Tel Aviv, de los judíos, en mi época de estudiante de posgrado, pero dicho de otra manera: Para cambiar el mundo hay que hacer el esfuerzo por transformar primero nuestro entorno más cercano”. Los israelíes lo practican mucho con el objetivo de que sus acciones no queden en meros discursos e intenciones. Para que así sea, llevan a la práctica acciones concretas desde la misma familia, en la casa.
En ciudades como Tel Aviv, donde casi no existe el analfabetismo entre sus pobladores, la conciencia ciudadana llega a tal punto que para sus residentes es una calamidad que a alguien se le ocurra arrojar un papelito a la calle cuando va caminando desde algún vehículo, y hasta catastrófico si descubren que algún ciudadano -nacional extranjero- tira bolsas de basura en la vía pública.
En Paraguay, un típico ciudadano israelí moriría de un infarto al toque. El paraguayo está acostumbrado a tirar basuras, no solo el que realiza una simple caminata, sino también el que va en auto se moviliza en el transporte público de pasajeros. Por supuesto, existen honrosas excepciones, pero son todavía muy pocos con respecto a la gran mayoría que toma conciencia sobre el valor de la higiene en la vía pública.
Con esta cuestión de la invasión de los mosquitos en casi todos los barrios de los distritos del Paraguay, del que por supuesto no escapa el entorno en el que vivo -es anecdótico decir dónde- me acordé de aquella enseñanza de los residentes milenarios de esa zona del Medio Oriente. Y pensé que si cada uno de nosotros aplicara ese principio de cuidar nuestro entorno más cercano, con acciones cotidianas de limpieza y aseo, hoy no estaríamos hablando de problemas relacionados con las picaduras de mosquitos en Paraguay.
Todo el mundo da por sabido que es necesario eliminar los criaderos de mosquitos, pero pocos lo acatan. Suena tan fácil decirlo, pero resulta tan difícil hacerlo. Qué contradicción, ¿no? La realidad es que hoy, cada uno de nuestros barrios es foco de propagación de enfermedades propagadas por las picaduras de estos molestosos y desagradables insectos.
Cuando recorro las calles de mi barrio, me doy cuenta que nos falta muchísimo para considerarnos una sociedad organizada y desarrollada. Cada quien me dará la razón. No hace falta visitar al barrio del vecino para darse cuenta. Basta con dar una vuelta al entorno para constatar lo que estoy diciendo. El paisaje es único, irrepetible e imposible de eludirlo. Se trata de nuestra cotidianeidad: basurales en patios baldíos, calles con aguas servidas que despiden un olor nauseabundo, plásticos y ruedas en nuestros arroyos que antaño eran cristalinos, piletas llenas de agua abandonadas, terrazas de cemento con agua de lluvias no vaciadas, gomerías que tienen cientos de viejas ruedas que ninguna autoridad municipal controla, entre otros pergaminos” que adornan el lugar que vivimos. Ese es el panorama que convierte a cada uno de nuestros barrios en el oasis del vector transmisor del dengue que nos está matando.
Cada Intendencia y también el Ministerio Público, a través de sus agentes fiscales, cuentan con todas las herramientas legales para caerle” encima al a los irresponsables que no mantienen en condiciones su hábitat. No puede ser que a esta altura del siglo XXI se tenga que estar implorando a la gente para que cumpla con su deber; debe actuar por respeto a sí mismo, sus propios familiares que pueden ser víctimas de enfermedades y/ vergüenza a sus mismos vecinos.
Las campañas propagandísticas ayudan, pero tampoco es justo que se estén destinando millones y millones en este concepto cuando hay tantas necesidades que cubrir. Las autoridades municipales y sus habitantes tenemos la culpa de que todo esto ocurra, así, de manera compartida. Las primeras por no exigir y multar a los infractores y los segundos por no apegarse a la práctica de una cultura de la higiene.
Está más vigente que nunca aquella enseñanza judía, porque a veces somos proclives a opinar y lanzar concepts de soluciones fantásticas para problemas que aquejan al mundo, pero nos olvidamos de aquellos que nos afectan directamente. Por eso, comencemos por hablar menos y vayamos a la acción de unos pocos minutos con ir a mirar ahora mismo si hay criaderos en nuestro patio. Si los eight millones de paraguayos hacemos esto, habremos cambiado en poco tiempo la imagen del país y daremos qué hablar a nivel mundial.
El dengue, un gran desafío para todos
El dengue y otras enfermedades produ­cidas por las picaduras del mosquito aedes aegypti son en estos momen­tos unas de las mayores amenazas que se ciernen sobre la ciudadanía paraguaya. El aumento de los casos de la enfermedad en diversos puntos del país representa precise­mente uno de los más graves peligros para la salud y para la vida de muchos de nosotros.
La peligrosidad y la rapidez con que se extiende el mal ponen en jaque todas las previsiones públicas y toma de sorpresa a gran cantidad de personas que pensa­ban que el dengue era solo para otros. Así, de la noche a la mañana, centenares de mujeres y hombres se encuentran con cuadros febriles peligrosos y aumenta lastimosamente la estadística de casos declarados de la enfermedad.
El propio ministro de Salud reconoció oficialmente que hasta ahora hay 5 per­sonas fallecidas y 21 casos en proceso de confirmación, lo que llevaría casi a la treintena el número de las víctimas fata­les, si se llega a constatar. Recordó que existen más de 18.000 posibles casos de dengue en todo el país en lo que va del año, lo que se considera alarmantemente alto para los sixty seven días que lleva transcurri­dos el 2018.
El panorama que se presenta no es para nada tranquilizador, sino más bien un toque de alerta para todos los que habi­tamos este país. Porque, algunos más, otros menos, todos tenemos una gran obligación en este asunto. Pues al lado de la responsabilidad política e institu­cional que tiene el Gobierno y sus depen­dencias en este tema, está el compro­miso ciudadano de todos los habitantes del país. Esto debido a que la prolifera­ción del mosquito vector del dengue en gran medida se da por descuido, ignoran­cia, pasividad y hasta culpa de las perso­nas que no cuidan su casa, no limpian su patio, no eliminan los posibles criaderos en su propiedad y hasta intentan impedir la intervención de los agentes de la salud en sus viviendas.
Cada vez que hay mingas ambientales trabajos de visita en diferentes barrios, la ciudadanía se encuentra con nuevas sorpresas que apuntan a la responsabili­dad de los ciudadanos comunes que por diversos motivos actúan como cómplices encubridores del temible asesino lla­mado aedes aegypti.
El último caso divulgado es el refe­rente a Barrio Obrero, donde personal del Senepa y otras dependencias públi­cas estuvo trabajando el miércoles 7. En su intervención, la comisión interinsti­tucional, en un solo día, encontró 27.734 criaderos de mosquitos, que es dos veces más de lo que hallaron los funcionarios semanas atrás en el barrio Corumbá Cué de Mariano Roque Alonso. Más de 27.000 guaridas donde se procrean los mosqui­tos en 143 manzanas verificadas en 2.127 predios visitados en ese barrio es una cifra descomunal, pues equivale a 194 criaderos por manzana y thirteen por cada pre­dio inspeccionado.
La crónica de la intervención en Barrio Obrero señala que en las manzanas intervenidas hubo 168 propietarios renuentes a que se inspeccionara su professional­piedad y que el personal que trabajaba para hallar y eliminar criaderos encon­tró 597 predios cerrados por sus dueños. 1.278 hogares visitados tenían criaderos y no lo sabían.
La campaña contra el dengue no consiste en buscar y hallar culpables de los cria­deros, sino en intervenir los nichos del vector para tomar medidas para elimi­narlos e inculcar la conciencia en los ciu­dadanos de cómo combatir el mosquito y su proliferación.
En la lucha contra el mosquito que pro­voca la enfermedad, cada ciudadano debe asumir su responsabilidad y tomar el compromiso que le corresponde. Por­que si no, todo lo que hagan el Estado y sus instituciones no servirá de mucho, pues al lado del principal enemigo, el aedes aegypti, encontrará también adversarios temibles en la indolencia, la inconsciencia y la falta de compromiso de mucha gente.
Asumir la responsabilidad ante la emergencia por el dengue
Que se eche la culpa a los municipios, que las autoridades reclamen por la falta de higiene y de limpieza de gran parte de la población, no libra al Gobierno de su gran responsabilidad en la emergencia creada por el aumento de casos de dengue en el país. Es un problema de salud pública y como tal debe ser asumido por los organismos del Estado. Que no exista un adecuado nivel de conciencia también responde a la deficiente educación, como a la falta de un control más estricto y de la correcta aplicación de medidas correctivas ante quienes incumplen las leyes ambientales. Se necesita despertar la participación ciudadana y la cooperación activa. Para ello, los gobernantes deben dar el ejemplo.
La propagación de la enfermedad del dengue, ocasionada por el virus transmitido por el mosquito Aedes aegypti, se está convirtiendo en una situación de emergencia, tanto que la Secretaría del Ambiente (Seam) ha resuelto declarar contingencia ambiental a nivel nacional y amenazar con aplicar multas a los propietarios de terrenos y a los propios municipios que no cumplan con la adopción de medidas de limpieza.
Según los últimos datos publicados ayer por este diario, hay 1.439 casos confirmados de dengue, 3.888 notificaciones de casos en las últimas tres semanas, 5 fallecimientos confirmados y 1 fallecimiento aún en estudio. También existe un caso de muerte confirmada por zika, enfermedad causada por el mismo mosquito transmisor.
Aunque hace casi tres décadas que el Paraguay convive con el dengue, se han logrado pocos avances en los métodos de prevención y management. Este año, particularmente, se vive un recrudecimiento de los casos registrados, demostrando que la población sigue sumamente vulnerable a contraer la enfermedad, que si no es debidamente atendida puede resultar deadly.
Ante la preocupación despertada en la población por la gran cantidad de casos, en los últimos días se han producido diversas reacciones de autoridades, buscando deslindar responsabilidades acerca de lo que está pasando. Una de las más notorias intervenciones ha sido la del propio presidente de la República, Horacio Cartes, quien instruyó al ministro de la Seam, Rolando de Barros, a intervenir todos los municipios que incumplan con las acciones de mitigar la propagación del dengue”. Ya existen 24 municipios con sumarios administrativos por parte de la Seam, que se exponen a fuertes multas de hasta 20.000 jornales (cerca de 1.570.100.000 guaraníes). El ministro de Barros anunció que varios intendentes municipales pueden llegar a ser imputados por la Fiscalía, debido a su ineficacia en el combate contra el dengue. No vamos a dejar que más paraguayos mueran por inacción de los intendentes”, destacó el funcionario.
Echar la culpa solamente a los municipios, que muchas autoridades reclamen por la falta de higiene y de limpieza de gran parte de la población, no libra al Gobierno de su gran responsabilidad en la emergencia creada por el aumento de casos de dengue en el país.
La propagación del dengue es un problema de salud pública y como tal debe ser asumido por los organismos del Estado.
Que no exista un adecuado nivel de conciencia en la población también responde a la deficiente educación, como a la falta de un management más estricto y de la correcta aplicación de medidas correctivas ante quienes incumplen las leyes ambientales.
Se necesita despertar la participación ciudadana y la cooperación activa. Para ello, los gobernantes deben dar el ejemplo.
Una lista para fumigar
Un joven odontólogo de Ñemby y una vecina del centro de Asunción se sumaron a los muertos por la picadura de un mosquito en este nuestro Paraguay del siglo veintiuno.
Anteriormente las víctimas fueron una mujer del barrio Ciudad Nueva, una joven del barrio Ricardo Brugada y un bebé de dos meses del mismo barrio, mientras el Ministerio de Salud analiza las causas de otras muertes que se produjeron este año con cuadros similares.
Una reunión urgente” convocada por el ministerio el viernes para elaborar un plan conjunto para enfrentar al dengue nos dejó la mejor fotografía del interés que tienen muchos políticos para enfrentar el problema.
Son doce los intendentes que no solo no asistieron a la reunión, sino que ni siquiera enviaron a algún representante para coordinar acciones. A ellos se agrega el nombre del gobernador del departamento Central, Carlos Saldívar, también convocado para la reunión.
La lista está integrada, entre otros, por Carlos Echeverría de Luque, Alcides Riveros de Fernando de la Mora, Ricardo Estigarribia de Villa Elisa, Raúl Negrete de Ypacaraí, Daniel Báez de J.A. Saldívar, Carlos Palacios de Limpio, Miguel Meza de Itauguá y Humberto Denis de Areguá.
El ministro de Salud cuestionó a todos por su irresponsabilidad, sin hacer distinciones de partidos ni movimientos, justamente faltaron los intendentes de las ciudades sucias, con falta de recolección de basuras, vertederos clandestinos que muchas veces son vertidos por los propios municipios”, nos decía muy molesto el viernes en la 730 AM.
Son intendentes que con seguridad, agregamos nosotros, no hubiesen faltado si se trataba de una reunión partidaria, una para recibir dinero de alguna de las binacionales.
Entre los nombres de los irresponsables está el de Albino Ferrer, intendente de San Lorenzo, denunciado esta semana precisamente por arrojar basuras en un vertedero ubicado al costado de una escuela de su ciudad.
Ferrer es una de las razones del pesimismo con el que sostengo que el desbloqueo de listas no es la solución mágica a los problemas de representación.
Pese a una lluvia de quejas sobre su gestión y varias denuncias de malversación, Ferrer fue reelecto en el 2015 por los sanlorenzanos, y desde el 2007 ostenta el cargo de intendente de la ciudad.
Todavía recuerdo el momento en el que al ser cuestionado por el incendio en el mercado sanlorenzano, argumentó que fue una disposición de Dios, qué vamos a hacer”.
Su última perla es una cuestionada licitación para adjudicar el estacionamiento tarifado a un consorcio privado que se quedará con las tres cuartas partes de la recaudación, incluyendo las multas que se cobren.
Un sistema de concesión que fracasó en los últimos cinco años, pero que al decir del presidente de la Junta Municipal, ahora sí funcionará.
Ese es el otro punto, el de los concejales que se esconden tras las responsabilidades farmacia online colectivas y eluden el compromiso que asumieron al pedir el voto a la gente.
Allí están por ejemplo los frecuentes casos denunciados de malversación con dinero del Fonacide destinado a reparar escuelas y colegios.
Pero hay que entender que estas malas gestiones de los administradores municipales no se van a corregir por generación espontánea. Hace falta rebeldía ciudadana para controlar a quienes tienen que administrar los recursos que son de todos.
Salir de la indolencia de mirar pasivamente la vida, como la de aquella mujer que fue interrogada por un reportero de televisión sobre por qué no limpiaba su casa pese a haber tenido cuatro veces dengue, a lo que respondió así nomás luego somos los paraguayos”.
Por Guillermo Domaniczky
Una masiva ausencia de inten­dentes hubo en la reunión con­vocada por el Ministerio de Salud para coordinar accio­nes a fin de combatir el dengue en el depar­tamento Central, donde se concentra la mayor parte de los casos registrados en las últimas semanas. Los intendentes de San Lorenzo, Villa Elisa, Limpio, Fernando de la Mora, Ypané, Ypacaraí y el gobernador de Central no estuvieron presentes en un encuentro de evidente importancia para el diseño y aplicación de estrategias verda­deramente efectivas para frenar este mal, que se ha cobrado la vida de varias perso­nas. Alrededor de 3.200 notificaciones de cuadros sospechosos son procesadas cada semana por el Ministerio de Salud, una cifra que da una idea de la gravedad de la situación.
Por eso mismo, la actitud irresponsable de las autoridades locales es alarmante, con­siderando que es imperiosa una acción con­junta y orquestada de los distintos organis­mos públicos.
El dengue es desde luego una enferme­dad ya endémica en nuestro país. Periódi­camente se produce un brote epidémico que resulta en pérdidas de vidas huma­nas. A diferencia de otras enfermedades, para enfrentar el dengue es crucial la par­ticipación activa de la población, ya que la prevención pasa por combatir al vector, el mosquito, que se reproduce en charcos y acumulaciones de agua en las casas, baldíos y espacios públicos.
Se sabe que las fumiga­ciones son prácticamente inefectivas y que la única manera de frenar la propagación es eliminando los criaderos del mosquito, lim­piando patios, plazas y residencias con fre­cuencia. No son eficaces, pues, los esfuer­zos individuales -de nada sirve que una persona mantenga aseada su casa y jardín si el vecino no hace lo mismo- y las accio­nes comunitarias y sociales son claves en la lucha contra la enfermedad.
De manera que, en atención a estas carac­terísticas, son principalmente los muni­cipios -antes incluso que los organismos del Gobierno central- los responsables que organizar y movilizar a los vecinos para limpiar los barrios de cada ciudad. Los gobiernos comunales son los que tie­nen una mayor cercanía con los ciudada­nos, con sus grupos, clubes, asociaciones y cooperativas. La mayoría de los gobier­nos municipales desarrolla planes y professional­gramas de trabajo con comisiones vecina­les, que van desde el arreglo de plazas y el empedrado de calles hasta la realización de actos de solidaridad festivales artísti­cos.
Por la naturaleza de sus funciones, son las autoridades municipales las que tienen un contacto más estrecho con la población y sus necesidades. Conocen además dónde existen mejores condiciones para traba­jar en cooperación con los vecinos y en qué sitios es preciso hacer esfuerzos adiciona­les. En fin, el combate al dengue no puede sino diseñarse y canalizarse a través de las municipalidades. Es por eso que el Minis­terio de Salud acierta al impulsar labores conjuntas y coordinadas con estas instan­cias locales. Sin embargo, a juzgar por los resultados obtenidos en la convocatoria en Central, será necesario insistir aún más en esta vía.
¿Cuál puede ser la razón de la ausencia de estas intendencias en momentos en que existe el riesgo actual de que el dengue se extienda descontroladamente causando más víctimas? ¿Es atribuible esta ausen­cia que expone al peligro a la población a diferencias políticas con la precise gestión al frente de Salud Pública? Si esto es así, la postura de estos intendentes merece la más enérgica condena por parte de los ciudada­nos. Ante la posibilidad de una epidemia potencialmente mortífera, las autoridades, sea cual fuere su signo partidario ideo­lógico, tienen la obligación primordial de anteponer los intereses generales a sus con­veniencias u opiniones particulares.
Hacer una cruzada nacional contra el enemigo común
Los casos sospechosos de dengue no disminuyen a pesar del gran esfuerzo realizado por los organismos públi­cos y privados de la salud en los últi­mos dos meses. Antes bien se mantienen cons­tantes y a esta altura del año ya constituye una seria preocupación por la posible extensión de la enfermedad a raíz de las nuevas lluvias y la consiguiente acumulación de agua que hace proliferar los criaderos del mosquito trans­misor.
El reporte del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social indica que hay 25 casos de dengue por día en lo que va del año. Hasta la semana pasada, del complete de 16.260 consultas registradas en los servicios públicos de todo el país, el 5,2% correspondió a cuadros febriles y el 8,four% de los pacientes internados correspon­den a pacientes con cuadros febriles. En Asun­ción, los números son más alarmantes, ya que, de 1.194 consultas que se han realizado, el 12,2% es por cuadros febriles y el 31,6% de las personas internadas en los hospitales públicos presenta situaciones febriles.
En el panorama del Área Metropolitana, la situación del barrio Ricardo Brugada y la del barrio Corumbá Cué, de Mariano Roque Alonso, es lo más preocupante por la alta infestación encontrada a pesar de los trabajos realizados.
Así como en Ricardo Brugada hallaron más de 10 mil criaderos de mosquitos, quince días atrás, en el barrio Corumbá Cué, la semana pasada se encontraron thirteen.829 criaderos durante la minga ambiental realizada en una zona de más de 50 manzanas.
Lo llamativo es que se ha vuelto a encontrar criaderos de mosquitos en casas ya visitadas anteriormente. El comentario realizado por la directora técnica del Senepa devela el miste­rio: Dijo que las viviendas ya visitadas ante­riormente, en un 95% sigue con criaderos de mosquitos debido a la falta de colaboración de la gente que no elimina los nuevos criade­ros que van surgiendo. Y a partir de ahí es muy fácil llegar a una conclusión: la gran irrespon­sabilidad de los dueños de casa que por incons­ciencia, ignorancia falta de actitud son los principales cómplices de la existencia y proli­feración del Aedes aegypti.
Basta examinar las viviendas de los barrios donde se dan grandes cantidades de cuadros febriles para corroborar que los principales responsables de la existencia y aumento de la enfermedad son los que habitan en esos luga­res. Hecho muy difícil de entender si no se conoce la verdadera idiosincrasia de ciertas clases de ciudadanos, gente pasiva, que espera todo de las autoridades y no es capaz de adop­tar una actitud proactiva para generar su professional­pia gestión en la defensa de su salud y sus inte­reses.
Por consiguiente, no queda otra salida que generar en todos los niveles de la sociedad y de las instituciones estatales y privadas una fuerte campaña de conciencia acompañada de mingas ambientales en las zonas más críticas, con incentivos y castigos, para ayudar a los que trabajan y penar a los que no quieren colabo­rar. Que sea una gran cruzada nacional que involucre a todos los habitantes del país contra el enemigo común que nos tiene amenazados a todos.
Los ministerios de Salud, de Educación, del Interior y de Defensa Nacional deben articu­lar un plan con la intervención de su private en los distintos momentos de la campaña. Las escuelas y colegios públicos y privados deben aliarse a Salud Pública para hacer que los alumnos, instruidos y capacitados en el tema, recorran las calles y las casas para aleccionar a la gente. Los efectivos de la Policía Nacional y de las unidades militares deben ser debida­mente adiestrados para trabajar con los ciuda­danos en sus respectivas jurisdicciones y abrir una ofensiva frontal contra la enfermedad y su causante.
La cruzada debe incluir a las iglesias e insti­tuciones civiles, que en sus áreas de trabajo influyan para adquirir conciencia y se tomen las medidas contra el mal. La Asociación Para­guaya de Fútbol y sus clubes asociados además de otras entidades deportivas deben respon­sabilizarse de eliminar criaderos en las can­chas y en los intermedios de los espectáculos deportivos enseñar cómo se previene y com­bate la enfermedad.
Ninguna organización ni entidad civil debe estar ajena a esta gran cruzada nacional y colaborar para que la amenaza de las enferme­dades que ocasiona el maldito mosquito sea cada vez menos intensa y se pueda garantizar la salud de la mayor cantidad de ciudadanos.
Por Brigitte Colmán
El otro día, mirando ese charco maloliente que alguna vez fue el azul lago de Ypacaraí, llegué a la triste conclusión de que los paraguayos estamos donde queremos estar.
Cada tanto se nos ocurre decir que cada pueblo tiene los gobernantes que merece. Pues ese es nuestro caso. Porque cada día, cada instante, con cada pequeño gesto y con el mínimo e inconsciente acto, refrendamos esa verdad.
Cada uno de los cerca de eight millones de paraguayos y paraguayas que habitamos este territorio colaboramos a diario para contaminar de muy diversas maneras nuestro propio país, nuestras veredas, nuestras calles, nuestros barrios.
Tiramos la basura en cualquier lugar y no nos importa: en la acera del vecino, en el ómnibus, sacamos el brazo por la ventanilla del auto y tiramos la botella de plástico en plena ruta, y cuando no es basura sólida, contaminamos el universo con el espantoso reguetón.
Probablemente, seamos la especie más tóxica de toda la galaxia. A tanto llegamos, que un mosquito, el Aedes aegypti, es capaz de poner de rodillas al ya de por sí debilitado sistema de salud pública. Y todo, porque no somos capaces de limpiar nuestros patios y revisar de tanto en tanto los criaderos de mosquitos en nuestras propias casas. No se trata de enfermedades incurables que requieren costosas y complejas intervenciones. No hablamos del sida ni del cáncer. No, los paraguayos nos morimos de dengue. En pleno siglo XXI.
Fíjense nomás en otro detallito: Paraguay tiene ( tenía…) reservas importantísimas de agua. El Acuífero Guaraní -que cubre buena parte del suelo de la Región Oriental- y el del estero Patiño, en la zona de Asunción y área metropolitana. Estamos hablando de agua, de muchísima agua potable.
Bueno, pues eso period antes, porque ahora ya nos encargamos de ensuciarla toda. El agua se encuentra altamente contaminada, no solo con coliformes fecales, sino que ahora se le agrega la presencia de un producto aditivo oxigenante de las gasolinas, conocido como MTBE (metil-tert-butil-éter).
Dentro del Acuífero Patiño, las zonas de Lambaré, Villa Elisa y San Lorenzo, son las que presentan mayor concentración de nitrato (gross sales), excediendo los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud para la potabilidad del agua, según un estudio del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
La contaminación se debe no solo a la falta de infraestructura sanitaria, por lo que los líquidos residuales filtran hasta la reserva de agua dulce, sino también a la proliferación de estaciones de servicio.
Paraguay tenía abundante reserva de agua. La reserva sigue ahí, pero ahora está contaminada. Tenemos abundante energía limpia, producida por las hidroeléctricas, pero apenas podemos usar esa energía porque, según dice cada nuevo gobierno, hace décadas no se invierte en la ANDE, y por eso se nos va la luz a cada rato.
En vez de que aquí todo sea eléctrico, menos contaminante y más barato, seguimos enganchados con el combustible del petróleo (que nosotros no producimos y nos cuesta caro y ensucia toda el agua del acuífero).
Nos merecemos los paraguayos a estos gobernantes malvados y corruptos, que permiten que haya tanta pobreza y que nos quedemos sin agua potable; merecemos vivir entre la basura, el dengue y beber agua con coliforme fecal y residuos de combustible.
Nos merecemos esta miseria, porque nosotros votamos por ellos, para que esos políticos nos mantengan en la edad de piedra.
Evitar propagación del dengue es responsabilidad compartida
El dengue sigue acechando. Solo el Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS) registra un aumento semanal del 20% de pacientes con cuadros febriles y sospecha de dengue. El Ministerio de Salud Pública ya confirmó dos muertes por dengue este año y un total de 542 casos a nivel país. El sistema de salud en el Paraguay es bastante frágil, por lo que una epidemia fácilmente lo haría colapsar. Por eso no se debe bajar la guardia y perder de vista las prioridades. Eliminar los criaderos es una tarea que deben asumirla tanto las autoridades como la ciudadanía, solo así se podrá evitar que la epidemia sea mayor.
Ante la falta de un medicamento para remediar la enfermedad, la única alternativa sigue siendo la prevención. A nivel país se puede decir que -lamentablemente- el dengue ya es un viejo conocido. Sin embargo, todavía cada temporada llega para causar estragos en la salud de la población.
El Ministerio de Salud sigue reiterando que la única manera de disminuir la cantidad de enfermos es eliminar al mosquito y sus huevos. Sugiere también que la comunidad debe intervenir activamente en la prevención del dengue, así como en la del zika y chikungunya. Para eso recomienda no arrojar basura en patios, terrazas, calles y baldíos para evitar que se acumule agua en los desechos. Lo mismo se aplica al cuidado de patios y jardines. No obstante, en cada minga ambiental que se organiza en los barrios de la capital se descubren criaderos de mosquitos.
Este hecho nos acerca a la conclusión de que no se debe bajar la guardia en cuanto a las campañas de comunicación, para llegar a la población con las recomendaciones. En tiempos en que existen formas de llegar a la ciudadanía de manera instantánea, es impensable que el Ministerio de Salud no pueda hacer llegar su mensaje sobre los cuidados para evitar el dengue.
Asimismo, es elementary el trabajo organizado entre las diversas instituciones. Los municipios también deben asumir decididamente su responsabilidad en cuanto a mantener controlados los patios baldíos y libres de basura que pudieran generar la reproducción de los mosquitos.
Decíamos a poco de iniciar el año que no estábamos muy lejos de una posible nueva epidemia de dengue, por tanto se debían extremar los recursos y exigir que toda la población se involucre en la prevención, en la medida de sus posibilidades.
Es inaceptable que la misma situación se repita año tras año. Todos sabemos que el ciclo se repite siempre: el calor más la humedad generan el campo propicio para la propagación del vector. No se puede esperar a que los hospitales se llenen de enfermos para concienciar a la población sobre las precauciones necesarias. Es la hora de que todos asuman sus responsabilidades; el Estado a través de las instituciones encargadas de la salud pública, pero también la ciudadanía debe asumir un rol más activo, y no puede cruzarse de brazos ante una potencial amenaza.
El dengue causa estragos en el sistema de salud, no solo cuando logra colapsar los hospitales, también impacta de manera negativa en la fuerza laboral, y además las personas que padecen la afección pueden quedar con secuelas que minan sus potencialidades.
El dengue es una enfermedad endémica que afecta al país hace más de 20 años, y cada año se cobra numerosas vidas de compatriotas. Es inentendible que como país no hayamos podido ponerle freno a un problema de salud que puede resolverse con la adquisición de hábitos de limpieza y salubridad.
Gobierno y ciudadanía deben comprometerse en la lucha contra el dengue. Combatiendo los criaderos y acudiendo prontamente a los servicios de salud ante los primeros síntomas; haciendo todo lo posible por evitar una epidemia mayor.
Por Lourdes Peralta
Hay enfermedades que se atienden más que otras. Como cada año, se hace hincapié en el dengue y ahora en la fiebre amarilla, obligando al viajero a colocarse vacunas -para esta última, carné del Ministerio mediante, no cualquier médico- y recomendando limpieza a los ciudadanos que se quedan en casa. Lamentablemente ya no son noticias, son repasos de enfermedades que no se logran/pueden/quieren erradicar.
La operación para eliminar criaderos casa por casa que hace el Senepa no tiene sentido si paralelamente no trabaja con otras instituciones. Son enfermedades de la pobreza; y cuando digo pobreza no me refiero solo a la gente de zonas vulnerables, sino también a los pobres de participación social y actitudes vergonzosas; cuántos en buena posición económica mandan tirar -en las plazas- su basura de poda bolsas llenas de desperdicios con los carritos, cuántos no hacen limpiar sus terrenos baldíos, grandes hervideros de mosquitos y todo tipo de alimañas. Me comentaba una entrevistada que en Alemania cumplir las leyes es una cuestión de estatus, qué lejos estamos de esto.
En cuestión de control de limpieza, continuamos con el cáncer del privilegio. Por ejemplo, enfrente de la plaza Expopar, hay un terreno baldío tipo montecito”, que a pesar de haber enviado el reclamo varias veces, no he obtenido jamás respuesta alguna de la municipalidad. En cambio, otros terrenos de la zona sí fueron no solo desmalezados sino amurallados alambrados plus veredas muy bien hechas. La pregunta es: ¿qué hace la diferencia entre uno y otros propietarios? Dejo a la frondosa imaginación del lector la respuesta.
Si las instituciones no trabajan coordinadamente, se mantienen aisladas unas de otras y se remiten a hacer por separado este tipo de campañitas, en las que basta decirles a los fumigadores que no tenés criaderos y te anotan como visto” sin haber visto, todo es para la foto” y un malgasto. Tienen que tener método para convencer a la gente de su trabajo, y más que eso, buenos antecedentes laborales como ministerio.
Luego, el dengue y la fiebre amarilla solo son dos de las tantas enfermedades que sufre el Paraguay. Leía una noticia que hablaba de un caso muy extraño de enfermedad en Punta Cana”, ¿Y qué era? Larva migrans, más conocidísima para nosotros como sevo’i, transmitido a través del excremento de perros y gatos callejeros. Por cierto, ¿cuál es el plan para solucionar esta fuente de transmisión de enfermedades por medio de los animales? ¿Existe todavía el departamento de zoonosis y qué está haciendo?
No señores, no son el dengue y la fiebre amarilla las únicas amenazas que sufrimos; hay niños y ancianos llenos de piques y piojos, enfermos chagásicos… Todas las enfermedades de la pobreza merecen atención, inversión y constante management. Falta de políticas, venta de los derechos de vida, atentados criminales contra la naturaleza (tala indiscriminada de montes -hábitat del reino animal- y los grandes negociados de vacunas y antibióticos dan una gran mano negra a la eternización de las epidemias). Sin asumir nuestra realidad, nos pasaremos parchando y echando culpas a que se trajo la enfermedad de otro lado”. Eso también, somos región, por lo tanto, la colaboración entre países tiene que ser solidaria, permanente y fortalecida.
Todos contra el enemigo, el aedes aegypti
El aumento de casos sospechosos de dengue y la confirmación de nuevos enfermos es la noticia que todos los días aparece en los medios. Las continuas lluvias que causan la acumula­ción de agua y la falta de cuidados para elimi­nar los criaderos del mosquito vector hacen aumentar los casos febriles. A raíz de ello la principal preocupación de las autoridades sanitarias y de la ciudadanía consciente es cómo hacer para enfrentar los nuevos casos de la enfermedad y cómo actuar para evitar que prolifere con la rapidez con que está cre­ciendo el peligro.
Según la estadística reciente, se registraron ya dos casos de muertes por la enfermedad, una en diciembre y otra en enero, hecho que podría multiplicarse con el correr de los días si no se pone freno suficiente al problema. Solo en los primeros 25 días de enero pasado se confirmaron 313 casos del mal, cuyo número a esta altura habrá aumentado por los indicios que se tienen. Por lo demás, todos los días se apiñan las personas en hospitales y servicios médicos con síntomas de la enfer­medad, que podría volverse endémica, según el Ministerio de Salud.
Lo más lamentable de la situación, aparte de las muertes registradas y el daño que oca­siona la enfermedad, es que la aparición y proliferación del dengue es culpa y responsa­bilidad de las personas. El aedes aegypti que propaga el mal es un mosquito que se cría en las casas por falta de cuidado suficiente de la gente, que permite los criaderos en recipien­tes de agua estancada. Lo que quiere decir que la ciudadanía, en common, y las personas más dejadas, en explicit, son cómplices necesarios de este lamentable hecho.
Una semana atrás el Ministerio de Salud hizo una intervención en el barrio Ricardo Brugada de nuestra capital donde se regis­tran muchos casos de dengue. Acompañado de obreros municipales, fiscalizadores de la Seam y agentes de la Policía, el personal sani­tario encontró 10.861 criaderos de mosqui­tos, de los cuales eliminaron el 10%. Los téc­nicos de Senepa encontraron 229 viviendas y seventy three vecinos no permitieron que el private de Salud ingresara a sus casas. Encontraron 10 personas con fiebre, es decir, con sospecha de dengue. Se inspeccionaron 533 predios, de los cuales 470 tenían criaderos de mosqui­tos, lo que muestra la falta de conciencia de la mayoría de la gente”, se quejó un private técnico del Senepa.
Lo señalado es una muestra evidente de la falta de conciencia y de la responsabilidad ciudadana en la proliferación del causante de la enfermedad. Lo que se podría definir como inconsciencia cuasiculpable, en el sen­tido de que muchas personas y grupos socia­les obran de forma irreflexiva e imprudente y que no miden las consecuencias de sus actos, sea por omisión comisión. Porque el dengue es la típica enfermedad producida por des­cuidos y falta de suficiente educación para la prevención.
Hay que convencerse de que el mosquito aedes aegypti es el enemigo número uno en este momento y que hay que extremar la lucha contra los criaderos y lugares de proli­feración del insecto por todos los medios. El enemigo número dos es la dejadez, la desidia y la complicidad de la gente que permite la existencia de criaderos del insecto en su professional­pio domicilio y no tiene problemas para vivir con el enemigo.
Esto se nota cuando los agentes de salud visi­tan los hogares, donde en un gran porcentaje encuentran la resistencia de los dueños de casa a que se inspeccione si hay criaderos, se hagan fumigaciones y se ocupen del tema.
Si el problema son los mosquitos y los cria­deros donde se reproducen, no hay otra salida contra el dengue que atacar la raíz del asunto, arremetiendo con todo contra los lugares donde podrían procrearse. Y eso solo puede hacerse con una masiva campaña de concientización sanitaria para que la ciuda­danía comprenda bien el asunto y colabore en la eliminación de criaderos.
A esto le deben seguir las mingas ambienta­les, en que private de instituciones públi­cas, como el Ministerio de Salud, la munici­palidad, comisiones vecinales, asociaciones y hasta clubes deportivos se unan para liqui­dar los criaderos y toda posible guarida del insecto. En esta lucha todos los ciudadanos somos responsables, sin excepción. El aedes, como principal enemigo, no merece lástima ni perdón.
Evitar una epidemia
Pese a las advertencias de las autoridades sanitarias de la región, nadie está tomando en serio la gravedad de la reaparición del dengue en nuestra zona. Hay que advertir que la región es endémica a este mal y que solamente hace unos años varias familias lamentaron la pérdida de sus seres queridos como consecuencia de esta enfermedad. Ahora ya se confirmaron tres casos positivos, y las condiciones climáticas son más que propicias para la reproducción del mosquito transmisor.
Hay perspectivas de más lluvias, lo que hace que se generen nuevos focos de acumulación de aguas estancadas, que son ideales para la reproducción del mosquito aedes aegypti, que transmite el dengue y otras enfermedades.
Este mal siempre estuvo presente en nuestra sociedad, sin embargo, en años anteriores, y gracias a las mingas ambientales y la colaboración ciudadana se había reducido el impacto llegando a controlarse la propagación de la enfermedad. Sin embargo, en estos momentos la peor amenaza que tiene toda la población es la inconsciencia de nuestra gente, que además de ser perezosa para limpiar sus patios, sigue arrojando basuras en cualquier parte, generando vertederos clandestinos en distintos puntos de la ciudad.
Es un buen momento para los políticos que están afilando sus uñas para entrar en campaña electoral de salir ahora a demostrar su amor a la camiseta incentivando las mingas ambientales en los barrios. No hay que esperar que mueran compatriotas para reaccionar. Si se propaga la enfermedad en nuestra sociedad, es porque somos puercos e inconscientes para mantener limpios nuestros barrios y sobre todo, nuestros patios y las casas.
Es el método más efectivo para evitar que se genere nuevamente una epidemia y tengamos que lamentar el sufrimiento de familias en nuestros barrios y en nuestro entorno. Las autoridades también deberían iniciar ya una campaña intensiva para educar a los pobladores sobre cómo disponer de sus desperdicios y mejorar el sistema de recolección de basura.
En este tema no debe haber banderías ni rivalidades, se trata de proteger a la población y de evitar una epidemia en nuestra región. Estamos a tiempo para reaccionar y actuar.
Dengue: No bajar la guardia ante la potencial amenaza
El progresivo aumento de casos confirmados de dengue, como los casos de personas con fiebre y el colapso de los servicios de salud pública son ya -muy lamentablemente- parte del calendario país. Las lluvias caídas, el calor húmedo, la crecida de ríos, arroyos y, cómo no, la falta de eliminación de los criaderos de mosquitos son el explosivo cóctel que cada año causa estragos en la salud pública, pero sobre todo en el bienestar de la población paraguaya. Y, como cada año, volvemos a repetir que no se debe bajar la guardia para enfrentar a la amenaza. Nos encontramos a las puertas de una epidemia y es el momento clave para redoblar esfuerzos y prevenir que se extienda la enfermedad.
De acuerdo con los datos del Ministerio de Salud Pública, se cuentan brotes de dengue más que nada en la capital, así como en otras ciudades correspondientes al área metropolitana. Hasta el momento fueron identificados 313 casos y 27 probables, que corresponden a tan solo 14 días, del 31 de diciembre del 2017 al 13 de enero del 2018. El dato alarmante aquí es que esta cifra -que corresponde a 14 días del 2018- representa el 50% de las confirmaciones con relación a reportes del año 2017, que en 365 días arrojó 627 afectados.
Estamos al borde una epidemia de dengue y por tanto ya no se puede seguir perdiendo tiempo, se deben extremar los recursos y exigir a toda la población que se involucre en la prevención, en la medida de sus posibilidades.
En medio de este escenario, uno de los mayores desafíos lo constituye llegar a poder crear la conciencia que se requiere para eliminar al portador del virus, porque la clave de todo está en la eliminación de los criaderos de mosquitos Aedes aegypti.
Es bien sabido que el Estado paraguayo adolece de numerosas falencias en cuanto a la salud pública, como también es bien conocida su inoperancia para poner en marcha campañas de educación ciudadana. Es por eso que, y ante la gravedad de la situación actual, es la ciudadanía quien deberá asumir la gran responsabilidad de cuidar su propio entorno para prevenir la epidemia de dengue; esto quiere decir que la misma población deberá ocuparse de mantener controlados y libres de mosquitos sus entornos laboral, escolar y acquainted.
En Asunción, de sixty eight barrios 40 de ellos reportan casos febriles sospechosos de dengue, según los datos epidemiológicos de la Dirección de Vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud. Esta es una información que debe ser tenida en cuenta por todos, pero especialmente por los vecinos. Pues es más que evidente que las acciones emprendidas hasta el momento no fueron argumento suficiente: multas a propietarios de patios baldíos casas abandonados, por ejemplo.
Es inaceptable que esta misma situación se repita año tras año. Como también es inaceptable que, recién cuando los hospitales colapsen y ya no tengan camas disponibles para los enfermos, la población comience a preocuparse.
Todos deben asumir su responsabilidad en esta hora. Es el Estado a través de sus instituciones el responsable primero de emprender las medidas para evitar que se desate una nueva epidemia de dengue. Pero la ciudadanía no puede quedarse cruzada de brazos sin involucrarse en la prevención. Después de todo, el poco tiempo que le dedique a hacer el control de los criaderos de mosquitos en las casas puede significar nada menos que la salud de sus propios seres queridos.
Por Augusto dos Santos
Efectivamente, en el año 1919 lo declararon al picudo El Heraldo de la Prosperidad” en la población de Enterprisse, Alabama, y hay un monumento que lo honra y acredita. ¿Que sucedió?
Esta región vivía del algodón hasta que hizo su aparición el depredador insecto. Los agricultores de Enterprisse tenían que elegir entre convivir con la bestia y ver reducidos sus rindes y ganancias tomar una buen y drástica concept. Este fue el camino que tomaron: sencillamente dejaron el algodón y asumieron el cultivo del maní. El maní provoco excelentes resultados, estupendas cosechas y prosperidad para los pobladores y su ciudad.
El riesgo de convivir con una situación indefinidamente es que tienden a eternizarse y normalizarse -al mismo tiempo- las prácticas paliativas, de mitigación y -de última- de control de daños. No hay nada más derrotista que este abordaje y es típico de la cultura de los pueblos subdesarrollados. Un ejemplo lacerante es la convivencia de nuestras naciones con la pobreza extrema, la ausencia de servicios básicos y la ignorancia.
Esto nos conecta con lo que hace décadas nos sucede con el dengue y sus secuelas; su trágica aparición anual y la ausencia de soluciones estructurales que lleguen más allá de prepararse para oponerse a vectores y atender a los enfermos.
La guerra contra el dengue no concluirá nunca con la victoria por parte de las estrategias de salud mientras no exista un drástico cambio cultural en prácticas propiciatorias de nuestra sociedad.
Podemos invertir en inmunizaciones, fumigaciones, camas, medicamentos de mitigación de síntomas, and so forth., and so forth.; pero mientras no se asuma el factor fundamental de su propia existencia todo el esfuerzo que se haga no será sino la iniciativa anual de pelear contra una coyuntura y nunca contra la estructura del problema.
Tales factores son, esencialmente la ausencia de reconocimiento de lo público como espacio de convivencia social y -es lamentable reconocerlo- los problemas de higiene, principalmente en lo vinculado a nuestra relación con el entorno ambiental.
Al no reconocer la implicancia que tienen los actos personales en el escenario público, para don Tomás es absolutamente normal aprovechar los días de lluvia para desalojar sus aguas servidas soltar la basura a los cauces. Puede que la habitación donde vive esté impecablemente limpia (iniciativa particular person), pero el patio de su vivienda este arropada de malezas, residuos de acumulación de lluvias, y las ya folklóricas cubiertas usadas (solo un estudio sicosocial académico y serio podrá determinar alguna vez las razones del enamoramiento del Paraguayo con las cubiertas usadas).
Por ello, serán inútiles los abordajes contra este mal mientras la sociedad científica aplicada a razones tales como la sociología, la cultura, la educación no se involucren. Mientras solo se considere un problema de salud pública.
Necesitamos que la academia nos señale un diagnóstico y una propuesta por donde transitar como sociedad para superar esta coyuntura que ya lleva década. Probablemente supondrá un gigantesco plan educativo que recorra toda la vida de las personas desde su niñez, reemplace maneras de abordar ciertas soluciones (don Tomás y sus aguas servidas) y más que nada nos enseñe, por primera vez en la historia a los paraguayos, que público” no es solamente un grupo de gente que asiste a un espectáculo, sino una esfera de responsabilidades y coresponsabilidades, donde un individuo que comete errores de implicancias colectivas provoca las dificultades, trastornos y hasta la muerte de otros individuos.
Juan tiene recipientes colectores, como cubiertas, en el patio de su casa. Allí nació el mosquito que transportará el mal a la casa de su vecino Miguel. Miguel morirá de dengue semanas después. Esta es la parte legal de todos nosotros que no alcanzamos a ver y mientras no veamos habrá dengue para rato.
Un día tenemos que sentarnos a hablar sobre la raíz cultural de este problema antes que sea tarde y nadie mejor que la comunidad científica, las universidades, los centros de estudios sociales y culturales, para hacerlo.
Dengue: un desafío a la sociedad
Como cada año, en esta época, conoce­mos detalles y cifras de afectados por el dengue que van en franco aumento, al igual que la preocupación mani­fiesta a través de los medios de comunicación y los consejos de cómo combatirla, desde la cartera de Salud Pública. La frecuencia y abundancia de las lluvias, también ayudan a la proliferación de criaderos de Aedes aegypti, el mosquito transmi­sor de la enfermedad y de otras, como el chikun­guya y el zika, dos afecciones diferentes aunque transmitidas por el mismo vector. Pero, más allá de todo lo que podamos agregar al tema, desde la perspectiva de las cifras de afectados y de casos sospechosos y febriles que abundan en los Cen­tros de atención de la Salud de todo el país, hay algunas cuestiones que debemos tener en cuenta si realmente queremos tomar como una respon­sabilidad de toda la comunidad en el combate actual a la enfermedad, que puede llegar a ser muy grave y costar la vida de personas de todas las edades.
De acuerdo a lo expresado desde el área de Salud, el barrio Ricardo Brugada, ha presentado desde hace semanas, un alto índice de infestación lar­varia. Esta situación convocó a diversas insti­tuciones, encabezadas por el Senepa, junto con ciudadanos de la zona, organizados en comisio­nes vecinales, a trabajar en mingas ambientales, destinadas a frenar la proliferación de mosquitos y por ende, la reducción de peligro que represen­tan para la salud.
Ayer de mañana, se organizó y llevó a cabo una minga que convocó a más de 100 funcionarios de Senepa, además de gente de la Seam, que pudie­ron observar in situ el drama ambiental, además de encontrar en las casas del barrio, más de diez personas que tenían fiebre y podían ser afectadas por el dengue. Fueron 68 las manzanas rastri­lladas”, en las que habitan más de 2.500 personas de todas las edades. Se recogieron innumerables restos sólidos como envases en desuso, elemen­tos diversos que se convierten fácilmente en cria­deros de cientos y miles de mosquitos. Muchas de las viviendas, tenían gran cantidad de criaderos, lo que representa un peligro para sus habitan­tes y vecinos. Se detectaron 10.861 criaderos y se juntaron más de 300 bolsas de residuos sólidos. Muchos de esos criaderos a la intemperie, hoy recuperarán la condición de tales, con la ayuda de la copiosa lluvia caída en las últimas horas”.
Pero, a pesar de que se habla del barrio Ricardo Brugada, como el lugar en el que comenzó el brote más importante de casos de dengue este año, no podemos olvidar que son las zonas con­sideradas como residenciales y habitadas por personas de alto nivel económico, las que están con índices de infestación larvaria muy superior a la normal. Esta realidad se da hoy mismo en Asunción y otras localidades cercanas. La falta de interés en realizar un management constante de los propios patios casas, sumada a la gran cantidad de terrenos baldíos con altos yuyales, descuida­dos por sus propietarios y llenos de desperdicios arrojados por los propios vecinos, son los alber­gues preferidos de los mosquitos que nos quitan el sueño.
El mosquito Aedes aegypti, reina en casi todo el territorio nacional y la preocupación por las distintas consecuencias de su presencia, no sólo debe centrarse en quejarnos por la falta de fumi­gaciones, que con la lluvia no son efectivas y, según especialistas, sólo eliminan los mosqui­tos adultos que estén en ese sector. La primera acción positiva, es la que nos lleva a asumir la res­ponsabilidad de observar a nuestro alrededor, en nuestra propia casa, en nuestro patio y en nues­tro vecindario. Mejor aun, si se pueden organi­zar mingas zonales y también apoyo a personas que vivan solas de edad avanzada, que no pue­den asumir la tarea de limpieza y management como es debido.
Enfrentar la situación con espíritu de responsa­bilidad y también solidario, puede hacer la dife­rencia, porque se ha comprobado que el trabajo mancomunado de autoridades y de vecinos es la única arma efectiva de lucha contra el dengue, en todas partes del mundo en las que ya es presen­cia ordinary, aumentando los casos en esta época del año. Por ello, no debemos cansarnos de poner en práctica sencillas pero muy efectivas medidas de prevención y eliminación de criaderos posi­bles en casa y calles de nuestro barrios. Tal vez sea una actividad que ayude también a los veci­nos no sólo en su salud y en el aspecto del barrio, sino para que aprendamos de verdad el valor del apoyo mutuo y a convivir armónicamente, a pesar de nuestras diferencias.
Ocuparnos de lo que nos corresponde como sociedad, exigiendo atención por parte de las autoridades del sector, pero también haciendo nuestra parte como responsables del cuidado propio y el de nuestra familia, es very important. Y eso incluye la tarea diaria de mantener alejados a los causantes de tanto dolor y enfermedades, con medidas efectivas como las de limpiar las cana­letas de desagüe; eliminar todo tipo de objetos que sirven como criaderos (teniendo en cuenta que pueden ser tan pequeños como una tapa de gaseosa de cualquier bebida); desechando a diario el agua de floreros y acumulación de líquido de lluvia en las planteras y mantener la casa libre de mosquitos, utilizando todo tipo de elementos como mosquiteros, telas metálicas, and many others. También el uso de repelentes al practicar deportes estar al aire libre y otras medidas pre­ventivas, son útiles, si se convierten en hábitos de todos, cada día.
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¿LA PERSECUCIÓN PENAL DE EEUU Y BRASIL CONTRA NUESTROS CORRUPTOS QUÉ REPRESENTA?
¿EN QUÉ PERDEMOS EL TIEMPO LOS PARAGUAYOS?
El pedido de prisión a Horacio Cartes marca un desafío a la justicia, la política y el deseo de mejorar la imagen del pais hacia afuera. El control forestal es pobre, la deforestación 0 existe en la ley pero no hoy capacidad de enforcement. La ejecución del presupuesto es clave para llevar adelante lo que dice la ley aprobada anualmente. El MEC y el MOPC solo llevan ejecutados un poco mas de la mitad asignada a obras.
La justicia institucional suele reflejar la realidad económica y social de un pais, para mejorar la primera hay que trabajar duramente sobre la segunda. Chile está desbordada por la violencia vandálica que pone en serio riesgo el futuro democrático del pais trasandino. El agua no es vista como un recurso vital sino como un negocio y como razon de pobreza margina y esto hay que cambiar.
Paraguayo Cubas period solo un síntoma del malestar ciudadano hacia las instituciones democráticas en el pais, no entender esto es tonto. La politica requiere reconstruirse en valores, no es posible que los cuestionados legales y éticamente sean erigidos en jueces de sus pares. Las universidades deben buscar financiación diferente a las establecidas en el presupuesto, deben vender servicios en forma de investigación.
calendario ✓
Escuche, vi y lei… ✓
Cuando ya no sabes que documentos te van a pedir que presentes…
Kekekeke….
José Orué CREARON UN MONSTRUO, él supo surfear entre la prensa y los enemigos más impulsivos. No hizo aliados para no deber a nadie. Hoy es un mito viviente… La Nación está de Luto, no por echarle a PAYO, sino porque rodaron exactamente donde él quería, un William Wallace PAYO CUBAS no tenía nada, ni electorado, ni estructura, ni siquiera gracia.. pero tuvo lo que a los demás le faltó, SABER MEDIR LA TEMPERATURA DE LA INDIGNACIÓN Y HARTAZGO SOCIAL. y justamente a esa gente ya indignada, como le vas a explicar que Portillo y Ulises se quedan? Tal vez como dicen algunos es la madre de todas las cortinas de humo de Cartes.. tal vez no.. pero rueguen ahora, oren, para que el mono de Payo no use su Gillette… por qué lo dejaron en medio de una de las más gigantescas incoherencias de la clase política.
En la zona del súper viaducto de noche operan unos borrachos obsesionados con el orden
No hay expedición sobre la cuestión de fondo. Lo que hace la justicia es decidir que puede comparecer en libertad mientras dure su proceso, no lo está declarando inocente. @pablovaldezpy Suspensión de pedido de captura de HC. Cube que la medida podría reactivarse si se comprueba que el ex pdte de la república cometió delitos de ‘jurisdicción’ en Brasil. Las cosas se resolverán en una audiencia posterior, en la que se substanciará el hábeas corpus planteado por la defensa de HC. Les soy muy honesto: el juez da un argumento que favorece a Cartes. Cube que su nombre en la agenda de Messer y que le haya dado 500mil U$S no es delito en Brasil, porque HC no es brasileño. Y agrega: HC no estaba en territorio brasileño. También alega que relaciones familiares de amistad no pueden ser penadas en Brasil, por lo que, el solo hecho de haberle dado dinero (a Messer) no ameritaría el pedido de su captura. Ahora habrá una audiencia en la que se resolverá si HC sigue no vinculado al proceso. Si se restituye no su pedido de captura. Es ahí que se resolverá el tema de fondo. Lo que pasó: SUSPENDER provisoriamente la captura.
-Qué soporífero cuando el periodista quiere mostrar que es más inteligente que su entrevistado. Si tal cosa es así, la gente se va a dar cuenta sola. Y para pico che Dios llaman a la gente, si al final vamos a escuchar lo que opina el periodista nomás? Che jukata chera’a. -Te sumo otro estilo: el periodista que le reta al entrevistado. Le llama básicamente para putearle, y al vapuleado entrevistado no le queda otra más que decirle: «Tenés razón es así mismo como decís») -Además de eso, ahora volvió la moda de: ‘Te voy a llamar para que me digas lo que yo quiero escuchar’ (?) Peichaite kp
PGN 2020 (sin ajustes), de cada G. a hundred: G. 76 pagarían: • Salarios G. 24 pagarían: OBRAS • Infraestructura • Proyectos SALUD • Medicamentos • Sanatorios EDUCACIÓN • Escuelas • Capacitaciones La fórmula perfecta para perpetuar el subdesarrollo y el prebendarismo.
Cada vez que se acerca diciembre pienso. Cómo es que three.000.000 de paraguayos se convocan a Caacupé por una solución mágica a sus problemas… Y no son capaces de convocarse por lo menos 1.000.000 de personas al congreso por soluciones reales a todos sus problemas…
Están los sujetos obligados que deben inscribirse. Las personas políticamente expuestas (PEP) por definición son consideradas de alto riesgo. Si bien los bancos son más controlados, otros actores como casas de crédito, automotive dealers, inmobiliarias,escribanos and many others. están incorporados. El Estado impide que el ciudadano común acceda a: • Declaración jurada de bienes de funcionarios. • Registro de beneficiarios finales de personas jurídicas. Si no involucran a la sociedad civil, ¿cómo piensa el Estado combatir la corrupción y el lavado de dinero?
Paraguayos, República Muerte! Nuestro brío nos dió libertad; Ni opresores, ni siervos alientan. Donde reina unión, e igualdad.
admin ✓
Un aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.
(laovejacien@)
como dijo… ✓
Además de limpiar a Payo, ANR, Llanismo y el soporte de los «políticamente correctos» PPQ, están desvirtuando la figura de la PÉRDIDA DE INVESTIDURA. Fundamental para limpiar el Congreso. La jugada fue doble, mientras en Diputados: INTOCABLES a pesar de prontuario.30/eleven/19
@CarlosGomezPy
El caso del senador Paraguayo Cubas no puede simplificarse en una discusión dicotómica y menos abreviada por un desafuero. No hay blanco y negro aquí, la situación es compleja porque gran parte de lo que dice es verdad, pero también es un legislador violento y xenófobo. No olvidemos que el expresidente Horacio Cartes, líder del Partido Colorado, tiene orden de prisión en el Brasil. La justicia paraguaya no acciona porque defiende a delincuentes y criminales, en detrimento de la libertad y la democracia.30/11/19
@EdQuintana
Expulsaron a Payo del Congreso. Unos bailan de alegría, otros se cortan las venas pues consideran una catástrofe para el país. Mientras, YO no OLVIDO que Cynthia Tarrago está presa en EEUU por lavado y Horacio Cartes tiene orden de captura internacional!30/eleven/19
@CardozoCaty
A Evo Morales le expulsaron de la Cámara de Diputados en el 2002. Después ya saben lo que pasó. (Por eso no le tenían que quitar del Senado ahora tiene casi 4 años para hacer campaña, maneja bien las redes sociales, consiguió lo que quiso salió como la víctima ahora se va a presentar como moderado, y con una buena alianza puede hacer la guerra)30/eleven/19
@diegomarini
Finalmente Cubas entenderá que para enfrentarse a ciertos grupos poderosos se necesita de una fuerte organización política con capacidad de movilización y convocatoria. Solo con las redes sociales no bastan.30/11/19
@HugoRicher_
Los senadores por ajustada mayoría han explotado el jati’i pero sus causas internas siguen agentes cancerígenos no pararán hasta lograr hacer metástasis en todo el cuerpo político. Cubas era sólo el síntoma y el Senado la enfermedad que lo alojaba. La purga espera.30/eleven/19
@benjalibre
Payo no es santo de mi devoción pero es sensacional como senadores colorados ahora dan cátedra de «uso indebido de influencias». Bien defensores de corruptos cuando se trataba de González Daher, Víctor Bogado, Dionisio Amarilla, umia. Gran nivel de caradurez en el Congreso.30/eleven/19
@rickyalderete
Cuesta explicar que estar contra un golpe militar NO ES apoyar al presidente echado estar contra de un parlamento salvaje NO ES apoyar al senador echado. La ‘ficción’ política, así como el mejor cine negro, precisa ‘más allá del ‘black-or-white’, narrarse con sus tonos de gris.30/eleven/19
@martinessi
Si pueden sacar a un senador sin fundamentos, entonces también pueden Sacar a un juez corrupto Sacar a un fiscal corrupto Sacar a un ministro corrupto Sacar a un funcionario corrupto Sacar a un policía corrupto Si no lo hacen es simplemente porque no quieren hacerlo.30/eleven/19
@Bernacaba2016
No nos olvidemos de estos distraídos liberales: Enzo Cardozo (68.000 millones+3.000 millones), Pedro Milciades Duré (sixty two.000 millones). Fernando Nicora (660 millones), Alberto Aquino y Carlos Portillo (por otros de$cuido$).30/eleven/19
@Aubar77
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